Hay que aliviar las tensiones sexuales.
En realidad, se trata de algo que muy posiblemente hayan reclamado los astronautas, desde hace varios años. Al fin y al cabo, si uno va a pasar 6 meses a bordo de una estación espacial, o varios años en una nave rumbo a Marte, es casi seguro que el tema de la abstinencia sexual será una de las primeras cosas que se le pasen por la cabeza. De hecho, hasta los presos (en casi todo el mundo) tienen derecho a ser visitados por sus mujeres con cierta frecuencia. En el espacio la cuestión es un poco más complicada. Si te encuentras en un tubo de metal más o menos sofisticado, viajando a algunos centenares de miles de kilómetros por hora hacia otro planeta, las visitas de tu novia/esposa/amante se convierte en algo bastante difícil de lograr.
En lugar de eso, hay que arreglarse con lo que se tiene a mano (o, en casos extremos, con las mismísimas manos). Desde que las misiones espaciales tripuladas se han convertido en algo rutinario, casi todas las misiones incluyen alguna astronauta a bordo, que muy posiblemente sienta las mismas "tensiones sexuales" que sus colegas hombres.
Si el sexo espacial es algo asi, me quedo en la Tierra.
Los astronautas de ambos sexos tendrán mucho que agradecerle al consejero de la NASA Jason Kring, ya que ha sido el quien ha elevado oficialmente el pedido de que se le otorgue al sexo cósmico la misma importancia que a las demás necesidades fisiológicas. Por supuesto, y como para darle un poco de seriedad a la cuestión, también ha sugerido a la NASA que deberían realizarse más investigaciones tendientes a comprender el desarrollo de embriones humanos en ambientes de muy baja gravedad.
El investigador sostiene, públicamente, que al igual que "el hambre y la sed, el sexo es un motivo biológico básico. Una misión potencial de ida y vuelta a Marte podría durar tres años. La NASA, la ESA y otras agencias espaciales deberían abordarlo en el entrenamiento y en la selección de la tripulación". La propuesta de Kring incluye la elección de "un colega como amante" que sirva para "aliviar su tensión" y suavizar su frustración sexual.
No tiene cara de "tenso".
Temiendo que la NASA no tomase muy seriamente el pedido (además de asegurar que no pensaba participar personalmente en los exámenes de ingreso las futuras astronautas), añadió que "la falta de sexo en las misiones largas puede hacer fracasar una misión, por culpa de las tensiones sexuales no resueltas que desemboquen en enfrentamientos personales y dispersiones cerebrales". Es decir, o tienen sexo o se atienen al fracaso.
King no ha dejado detalles librados al azar. Entre sus trabajos puede encontrarse el diseño de espacios dentro de la nave destinados a que los astronautas y sus compañeras de viaje puedan copular sin problemas. De esta manera, los (y las) astronautas tendrán un "conyugue de expedición" que los ayudará a soportar la abstinencia del viaje.
Vuelves a la nave, y ¡te están esperando!
En la NASA no dejan de ponerle objeciones a las ideas de Kring, no sabemos si debido a que sus jerarcas no realizan viajes espaciales o porque no quieren que su agencia se convierta en un burdel. Insisten en que la "mecánica de los procedimientos de acoplamiento humano" son engorrosos, complicados y poco placenteros en gravedad cero (recordemos que la NASA ya ha hecho sus pinitos en el tema). Y para terminar de desanimarlos, afirman que el sexo espacial tiene efectos secundarios poco felices como mareos, sudoración y caída de la presión sanguínea.
No sabemos si las misiones "mixtas" de la NASA permitirán, alentarán o prohibirán el sexo en el espacio. Pero en NeoTeo pensamos que también deberían ir buscando un buen bufete de abogados que defienda los intereses de sus tripulaciones una vez que se les arme la bronca en casa, al regresar de la misión.

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