«¿Qué tan bien recuerdas esto?» Comprueba el poder de las memorias falsas

Eso que alguien vio o dijo… ¿y si lo inventó nuestro cerebro?

El cerebro humano es una máquina extraordinaria, pero a medida que lo vamos conociendo y entendiendo mejor descubrimos que tiene una manera muy particular de trabajar. Para algunas cosas es increíblemente preciso, y para otras no tiene problemas en inventar o cometer errores. Un ejemplo sólido se encuentra en las memorias falsas. Este fenómeno psicológico genera un enorme impacto en procesos legales alrededor del globo, sin embargo, puede alcanzar a toda clase de recuerdos, por más insignificantes que sean.

Piensa en todas las canciones que sabes de memoria… y en las partes de sus letras que has cambiado sin darte cuenta. Trata de recordar el diálogo de tu película favorita, y lo más probable es que quedes sorprendido al descubrir que te habías equivocado. Eso me sucedió en varias oportunidades, y estoy seguro de que mi cerebro seguirá desplegando pequeñas traiciones a gusto y placer. ¿No estás convencido? En ese caso, te invitamos a ver el siguiente vídeo: Al principio presenta una lista con quince palabras en inglés muy simples, y lo único que pide es recordar la mayor cantidad posible. ¡No hagas trampa!

Calculo que las últimas palabras fueron las que has recordado con más facilidad, pero si colocaste «sweet» en la lista… lo cierto es que nunca estuvo allí. ¿Qué sucedió? Eso no es otra cosa más que una memoria falsa en acción. Las memorias comienzan su formación en el hipocampo, región donde se desarrollan nuevas neuronas con cierta regularidad. Los datos se guardan alternando neuronas y creando conexiones, pero en más de una ocasión tienen cierto énfasis en los detalles que consideramos relevantes. El vídeo entrega de ejemplo a una cita. Podemos recordar con claridad a la persona y el lugar, sin embargo, no sucede lo mismo con su ropa, el maquillaje, o el número de los asientos en el cine. Como si eso fuera poco, las memorias son susceptibles a nueva información. Si interfiere entre la experiencia original y el recuerdo, podría modificar o incluso reemplazar por completo a nuestra memoria, dando lugar a una «nueva verdad».

El problema es que las memorias falsas pueden intervenir en los momentos menos deseados. Esto causa múltiples conflictos dentro del espacio legal, y el único camino lógico para la justicia es reducir su dependencia de testimonios basados en testigos oculares (sin olvidar que los abogados defensores harán lo imposible para atacar su memoria). Como cierre, algunos estudios lograron implantar recuerdos falsos de la infancia, por ejemplo, perderse en un centro comercial. El proceso funcionó sólo en el 25 por ciento de los participantes, pero mezclar una mentira con varias verdades tiende a ser efectivo.

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