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Por: Tomás García
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martes, 23 de diciembre de 2008
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Estamos llegando al final de este 2008 y los videojuegos más importantes ya han salido. Aunque no hubo aviso previo, el esperado RPG, Rise of the Argonauts salió a la venta en muchas partes del mundo (incluido España) y ya tenemos nuestro veredicto. Muchos fanáticos del género tenían confianza en esta adaptación de Jasón y los argonautas, pero errores de diseño no le permiten alcanzar su máximo potencial.
El combate es uno de los puntos fuertes de Rise of the Argonauts. Generalmente es con más de dos enemigos a la vez y tienes tres tipos de ataques diferentes. Además, siempre cargas con tres armas (espada, lanza y mazo) y un escudo. Aunque luego puedes cambiarlas por mejores armas, siempre serán del mismo tipo. Como hay una variedad de enemigos, cada uno debe ser derrotado con una técnica y arma diferente, de esta manera el combate se vuelve dinámico y divertido. Para aumentar el dinamismo puedes cambiar de armas en medio del combate. Pero sobre todas las cosas si hay algo que lo hace gratificante es poder romperle el escudo de un enemigo con el mazo y luego cortarlo a la mitad con la espada. Podrá sonar violento, ¡pero es muy divertido!
El combate, siempre y cuando no aburra, puede ser muy gratificante.
Es una pena que esa frescura y diversión no se mantenga durante todo el juego. Una de las razones que esto ocurre es que a pesar de que se pueden mejorar distintas habilidades y se cambian las armas, durante el combate los cambios no son tan notorios. Afortunadamente hay batallas finales con jefes que hacen el progreso un poco menos monótono.
En un intento de simular a otros juegos que no tienen ningún tipo de representación visual de la energía y otras cosas (como Dead Space), Rise of the Argonauts no tiene nada en la pantalla más que la acción misma. Cuando esta técnica funciona bien es bastante agradable, pero cuando no, se convierte en una pesadilla. Este título sufre ese problema. La energía no aparece en pantalla y se supone que la sepamos dependiendo de las marcas y lastimaduras en el cuerpo de los personajes. El problema es que todo sucede tan rápido que a veces no hay tiempo para ver esos detalles.
Gráficamente a veces se ve bien y muchas veces se ve muy mal.
Afortunadamente se puede agregar la barra de energía desde las opciones. Pero aún faltan otras cosas que no se visualizan, como el mapa. Como gran parte del juego te la pasarás recorriendo tierras extrañas el mapa debería estar en un lugar fácil de acceder, pero este no es el caso ya que cada vez que quieres verlo debes pausar el juego y entrar desde el menú. Otro gran problema es que en el mapa no te indica para qué lado estás mirando, por ende tienes que caminar un poco hacia una dirección para luego verificar en el mapa si estás yendo en la dirección correcta.
Y como estos, Rise of the Argonauts está repleto de problemas y detalles que con el tiempo cansan y hasta frustran. Además a eso se le suma un diseño soso de los escenarios que no intentan en ningún momento darle vida al mundo. Gráficamente también tiene sus problemas, no solo porque en las consolas el framerate es bastante pobre, sino porque la calidad de los gráficos y las animaciones, exceptuando algunas partes, no está a la altura de los juegos de hoy en día. Como si eso fuera poco, algunos diálogos están muy mal escritos y quedan fuera de lugar. Sin contar un sinnúmero de bugs y glitches que pueden aparecer en cualquier momento y obligarte a recargar una partida vieja.

Sistema de diálogo y evolución de personaje

Historia y el mito

ViO: Conversor de vídeo para móviles

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