Sí, otro juego de Star Wars. Qué divertido… (¡Dios, ¿por qué me castigas así!?) No nos malinterpreten, nos encanta Star Wars. Bueno, la trilogía. ¡No, esa no! La verdadera trilogía. Antes de que el tío Lucas tirara todo por el barranco del poderoso dólar. Star Wars: El Poder de la Fuerza es un juego del que se viene hablando hace mucho tiempo. Principalmente por su historia, que agrega un nuevo personaje a la serie (el supuesto aprendiz secreto de Darth Vader) y, además, por su uso del motor Euphoria, que nos permite divertirnos con todos los poderes de la fuerza y hacer volar personas de un lado al otro.
¿A quién no le puede gustar esto?
La historia toma lugar entre el final de Episodio III y Episodio IV, es decir, antes de que hubiese alguna película de la que hablar. Basicamente Darth Vader envía a su aprendiz a aniquilar a los Jedis que aún rondan por la galaxia. No queremos contar mucho sobre este aspecto del juego ya que, contra todos los pronósticos, la historia resultó ser uno de los puntos más fuertes de El Poder de la Fuerza. Justo el único elemento que parecía inexplotable en Star Wars. A pesar de que casi todos sabemos cómo va a terminar, porque todos sabemos cómo empieza ‘A New Hope’, se las arreglaron para agregar diferentes giros en la trama que la hacen muy atrapante y gratificante a la vez.
Gran parte del mérito por la intrigante historia se debe a las elaboradas cut scenes. Los gráficos son simplemente fenomenales, muchas veces parece que estás viendo una película, si no fuese por algún detalle aquí o allí. La calidad de las voces (a pesar del historial en los juegos de Star Wars) es de primera. Todos, desde los personajes nuevos –que hay bastantes– hasta los viejos y conocidos, están muy cuidados.
Starkiller pasa la prueba de personaje creíble, pero alguien, por favor, puede sacarle el arma de juguete.
Para los fanáticos del lado oscuro el comienzo no puede ser mejor: al principio, a modo de tutorial, controlaremos a Darth Vader. Esos primeros minutos son realmente un placer. Aunque esa primera misión es corta y fácil, poder usar todo el poder de la fuerza no tiene precio. Rápidamente la historia avanza y nos pondrá en el lugar del joven aprendiz, Starkiller. Esta es la excusa perfecta para despojar al jugador de sus queridos poderes y empezar con solo uno: levitación. A medida que avances de nivel y ganes experiencia, diferentes poderes serán desbloqueados.
Las primeras misiones con el aprendiz están muy bien balanceadas, ya que no son difíciles y te permiten practicar el único poder disponible. Lamentablemente, esa parte divertida se acaba rápidamente y, cuando menos te das cuenta, ya te encuentras rodeado de stormtroopers repitiendo los mismos combos una y otra vez, sin poder hacer volar a nadie por el aire debido al caos que sucede a tu alrededor.
Y ese es uno de los problemas más frecuentes de El Poder de la Fuerza. El balance de la dificultad es bastante desastroso. Al principio puede parecer un paseo por el parque y, de repente, se va todo al demonio y te encuentras luchando por sobrevivir. Luego, el parque parece volver por unos instantes, pero no, es otro infierno parecido al anterior. Seguramente te preguntarás, ¿cómo puede ser tan terrible si eres Starkiller, el tío más poderoso del lado oscuro? Es decir, ¡en la tapa aparecen muchos Stormtroopers volando por el poder de la fuerza!
Bueno, aparentemente, el poder se lo olvidaron en su casa, porque ningún enemigo es fácil de matar. Más de uno necesita varios golpes para morir. Y esto produce tener que estar repitiendo los mismos combos una y otra vez. Uno pensaría que tener un sable laser serviría para algo, pero parecería ser que está hecho de cartón. ¡Y del malo!

problemas con la jugabilidad y conclusión

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