Maxwell Smart, temible operario del recontra espionaje
¿Qué es un espía?
Antes que nada, que quede en claro que un espía no es un super héroe, ni un héroe de acción: ni siquiera es un héroe, bah. Un espía es un señor, como cualquiera de nosotros que, mediante métodos de espionaje, obtiene información secreta o clasificada. El mejor espía es el espía que no es detectado, que se mueve en las sombras, que nunca entra en combate, al que nadie conoce su rostro. Sí, lamentamos desilusionarte, pero las películas te han mentido. El espionaje puede ser algo aburrido, tedioso. Involucra escuchas a distancia, infiltración en las sombras, poner micrófonos por todos lados y sentarse a esperar, seguimiento de personas; y todo sin un gramo de fama, ni reconocimiento.
En cuanto alguien sepa que eres espía, se acaba tu carrera, y posiblemente tu vida (o tu reputación). Para colmo de males, el espionaje es clandestino, trabajes bajo autorización de un gobierno o de una empresa. Si decides convertirte en uno, debes saber que serás un paria, un descastado, y que nadie se hará cargo si te atrapan. Si prefieres una línea de trabajo más segura, puedes optar por la línea de "detective de infieles". Es mucho menos glamorosa, pero no entraña los problemas de otras actividades más letales. Un marido infiel enfurecido será la mayor de tus precauciones.
Pero si estás leyendo esto, es seguro que no querrás pasar tus días como un patético "perseguidor de cuernos". Tú quieres ser un espía, uno de los grandes. Por eso, lo ideal es estar preparado. Comencemos con la teoría.
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Perfil bajo: Eso de que los espías son todos encantadores, carismáticos y están llenos de mujeres, suele ser mayormente falso. Es más probable que un espía industrial infiltrado en una empresa sea el conserje que barre los pisos, o el guardia de seguridad nocturno, que un gerente de área. Lo mismo sucede a nivel espionaje internacional. La ecuación es simple: tú no quieres que nadie se fije en ti. Eso podría poner al descubierto tus actividades. Por eso, lo mejor es parecer un don nadie, una de esas personas sin caras, a las que todos se refieren como: "ese, el del traje gris... ¿cómo se llama?". Mantener un perfil bajo te ayudará a completar tus tareas con mayor facilidad, y sin que haya ojos indiscretos fijándose en ti. Tener una cara común, vestirse con ropas comunes y no tener demasiada vida social, ayuda.
Evita el combate: Tú eres un espía, no eres ni un soldado, ni un sicario. Evita, bajo cualquier circunstancia, el combate. La única instancia en la que puedes comenzar a repartir mamporros es cuando, con sigilo, debes acceder a un lugar resguardado. Pero esto SIEMPRE debe hacerse por la espalda, cuando no hay superioridad numérica en tu contra. Debes usar armas silenciosas y que no necesiten más de un intento para neutralizar al objetivo.
Otra razón válida para entrar en combate es si eres descubierto, en cuyo caso, si ganas, tienes solo dos alternativas: 1) completar la misión en los próximos minutos. 2) neutralizar POR COMPLETO al que te acaba de descubrir, esconder su cadáver y hacer como que no pasó nada. De todas maneras, si alguien te descubre, eres un mal espía y deberías replantearte tu profesión.
Sobornos: Muchas veces ni siquiera es necesario entrar en acción para obtener información secreta. Te sorprenderías lo que unos cuantos miles de euros podrían lograr. Dejar que otro haga el trabajo sucio, es uno de los mejores consejos que podemos darte. Lo mejor sería que ni siquiera el sobornado sepa quien eres, cosa que tu identidad se mantenga segura todo el tiempo, incluso si tu "empleado" es atrapado. Con la cantidad de formas de comunicación actuales, no es necesario que te encuentres cara a cara con nadie. Si sigues esta línea, asegúrate que pones tu dinero en un empleado o funcionario insatisfecho, que no ostente un alto rango, pero que tenga acceso (aunque sea indirecto), a la información que buscas.
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Chantaje: Encontrar un topo decente muchas veces no es nada fácil y hay que recurrir a medidas un tanto menos decentes. Pero la decencia es algo que dejaste de lado cuando te convertiste en espía, no te quejes. Todo el mundo tiene sus secretos ocultos, oscuros. Infidelidades, inclinaciones sexuales atípicas, ilegalidades cometidas, etc. Secretos que no deben salir a la luz o destruirían la reputación de la persona. Conseguir ese tipo de información sobre un sujeto es más fácil que conseguir la información objetivo. Si logras descubrir los "trapitos sucios" de un individuo con acceso a la información que necesitas, ya tienes el trabajo hecho. Un poco de chantaje, y ni siquiera te debes mover de tu sillón favorito.
A lo hacker: Otra forma de obtener información sin involucrarse personalmente, es mediante agujeros en la seguridad informática de los sistemas de información. Siempre hay algún empleado que se tienta ante la oferta de sexo gratis del virus que le enviaste. Si no es posible violentar la seguridad a distancia, infíltrate e instala un keylogger por tu cuenta. Si la cosa es más complicada, contrata un hacker. No son tan caros como uno podría creer.
Como verás, la mejor manera de cumplir tu deber es siendo lo menos conspicuo posible o bien dejando que otro las haga por ti. El combate, los tiros, el glamour y las mujeres, son para los actores y cantantes de rock, no para los espías.
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