Luego de su aterrizaje en Marte, allá por el 2004, la sonda robótica Opportunity de la NASA, tomó fotografías de una serie de agujeros en la superficie marciana. Analizando cuidadosamente estas fotos, los científicos descubrieron lo que parecía ser un gusano fosilizado o, al menos, algo con forma de gusano. Dado que el Opportunity no fue específicamente diseñado para el estudio de fósiles extraterrestres, la NASA no tuvo otra opción que “olvidarse” del tema y seguir con la misión tal como había sido concebida. ¿Perdimos la oportunidad del billón?