Carys Copestake, una chica de 18 años, ha decidido financiar su estudios universitarios vendiendo su virginidad. En busca del mejor postor, ha publicado su ofrecimiento en un sitio Web (popular por servicios de prostitución) con un nombre falso para evitar que sus padres o conocidos se inmiscuyan en su proyecto.
El anuncio publicado tiene como título: “Virginidad en Venta por £10.000” y en el contenido explica que necesita el dinero para financiar sus estudios, detallando su edad y aspecto físico. Copestake comenta que siempre quiso que su primera vez fuera especial, con el hombre correcto, y mientras su curiosidad sexual está despertando, mezcla su necesidad monetaria con sus deseos de explorar y aprender. Según Carys, este anuncio “mata dos pájaros de un tiro”, aunque quizás no mida que sus sueños de algo especial no se condigan con lo que podría ofrecerle esta experiencia. Claro que esta muchacha de 18 años no acepta cualquier oferta que recibe, sabe que está en posición de elegir en tanto tenga el tiempo. Ha recibido varias propuestas, y dice que se ha sentido frustrada con los ofrecimientos vacíos y por eso los ha rechazado (Oye Carys, con un anuncio de este tipo, ¿realmente esperas que alguien te escriba una respuesta llena de contenido y promesas?)
Cuando habla de los cuidados que toma a la hora de elegir, lo que remarca es que podría ser alguien que ella conozca, incluso uno de sus profesores. Y mientras uno puede sentirse apenado por su inocencia al escucharla decir que su experiencia con hombres se limita a tomarse de las manos, Carys dice que no quiere asistir a la Universidad siendo virgen, y que quiere que alguien le enseñe en las artes sexuales. Se siente ofendida si alguien le pregunta si es una prostituta o la acusa de mentir sobre su virginidad. Y su tono sensual y provocativo puede cambiar abruptamente si se le pide un descuento.
Hasta el momento, Carys parece haber encontrado a su príncipe azul (quien le ha ofrecido el dinero en efectivo), ya que le dijo a The People que llevará a cabo el intercambio este jueves.
Carys es una de los cientos de estudiantes que luchan por poder pagar los £20.000 (unos € 29.700) de honorarios para recibir educación. ¿Será una víctima de un sistema poco accesible o un ejemplo más de la tendencia a la prostitución online? Supongo que no llegaremos a saberlo.

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