Autor: Ariel Palazzesi Publicado: sábado, 20 de octubre de 2007
Pocas décadas atrás, necesitar cualquier tipo de cirugía era el equivalente a participar de una partida de “ruleta rusa” con cinco balas en el tambor: no existían los antibióticos, la anestesia consistía en un trago fuerte, y el quirófano a menudo era el sillón del barbero del pueblo. Salir vivo de ...