Las baterías de iones de litio podrían mejorar su capacidad de almacenar energía unas diez veces gracias al desarrollo de ánodos de silicio. Normalmente se utiliza el grafito para esta tarea, ya que el silicio tiende a degradarse fuertemente luego de unos pocos ciclos de carga y descarga de la batería. Pero los investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech) y de la Universidad Clemson (Estados Unidos) han probado con éxito un ánodo de silicio al que se le adiciona un aglutinante y conservante de alimentos derivado de las algas. Gracias a las algas, podremos fabricar baterías de iones de litio más eficaces, ecológicas y baratas.
 
