Los asiduos a los FPS estamos acostumbrados a que la S final sea de Shooter (tirador), no de Screamer (gritón), pero en esta nueva entrega donde el Espacio es protagonista, la falta de armas nos tendrá en esa posición de debilidad y tensión constante que juegos como Amnesia o DayZ supieron explotar muy bien. Se trata de Routine, un juego que justamente rompe la rutina y se presenta como el primer juego de terror en primera persona sobre una base lunar abandonada. Sin armas, en el espectral Espacio y con todo el vacío a nuestro alrededor, como para que no se escuchen nuestros gritos.
