Cuidado con la barra
Su instalación no generó problema alguno, salvo la barra que quiso agregarse por defecto a nuestro sistema. Por defecto, ViO intenta agregar una tal "ViO Toolbar", que además puede descargarse de forma individual si el usuario luego se "arrepiente" de no haberla instalado. Por suerte, su instalación es completamente opcional, así que la dejamos de lado. El programa también quiso cambiar el motor de búsqueda por defecto y la página de inicio del navegador. Un poco "demasiado" invasivo para nuestro gusto, pero era de esperarse.
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Barra misteriosa a las doce en punto...
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Una vez ejecutado, el programa es dominado por la simpleza. En la sección superior sólo hay que indicar el vídeo a convertir, mientras que en la sección inferior se puede escoger el dispositivo en el que se espera ver el vídeo. Automáticamente ViO especifica cuestiones como el tamaño de la imagen, y ajusta otros parámetros como la calidad de audio y la velocidad de cuadros por segundo.
Lamentablemente, algunas de las configuraciones por defecto de ViO son demasiado agresivas buscando un tamaño menor de vídeo, lo que provoca resultados de muy mala calidad. Una configuración por defecto para el iPhone generó un vídeo de 8 MB en tamaño, y su calidad final era comparable al modo estándar de YouTube, incluso peor. El verdadero poder de ViO está en sus opciones avanzadas. Allí podrás especificar manualmente qué calidad final tendrá el vídeo, y ajustar otros parámetros adicionales.
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La ventana principal de ViO
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Las opciones por defecto son vagas e imprecisas
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Accediendo a las opciones avanzadas tendremos más flexibilidad
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Para nuestro vídeo de prueba (la intro del Fallout 3) determinamos una calidad final de 1200 Kbps, con un audio en 128 kbps estéreo y un tamaño de 480 x 320 píxeles, ideal para la pantalla de un iPhone. El tamaño final del archivo fue cercano a los 30 MB, y mantuvo una calidad dentro de todo aceptable, teniendo en cuenta que el original poseía una calidad de casi 5000 Kbps y un tamaño de más de 150 MB. Al bajar un poco la calidad, pudimos obtener un vídeo de unos 20 MB, pero algunos errores de compresión ya eran más evidentes, con zonas demasiado suavizadas y los llamados "cuadros fantasma" que son comunes en muchos vídeos de YouTube. Con esto nos queda claro que la clave del éxito para utilizar ViO radica en saber manejar las opciones avanzadas.
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Este es el vídeo de 30 MB
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El vídeo de 20 MB estaba más suavizado, y tenía más errores de compresión
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La medición del Administrador de Tareas lo dice todo
Un detalle negativo adicional es que ViO no parece estar del todo optimizado para procesadores de núcleos múltiples. Nos tomamos el atrevimiento de medir el nivel de trabajo en cada núcleo mientras procesaba un vídeo, y notamos que los valores en los gráficos eran bastante dispares. Mucha de la carga pareció ubicarse en el núcleo 0, mientras que el otro núcleo apenas tenía algunos picos de actividad. Si ViO busca ser el convertidor más rápido, debería trabajar en el soporte multi-núcleo de forma intensiva.
En resumen, podemos decir que ViO funciona, siempre y cuando ignores las configuraciones predeterminadas que trae y especifiques de forma manual la calidad final que deseas que el vídeo posea. Existen alternativas más completas como VirtualDub, Avidemux o el conocido Handbrake, aunque en apariencia ViO es más simple. Aún así, podrás sacarle mejor provecho si sacrificas un poco de esa simpleza, y juegas con las opciones avanzadas para aumentar la calidad del vídeo.

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