Como NeoTeo falló la última vez en acabar con mi salud mental, decidió que debía pasar por otro de estos peligrosos experimentos. Yo por supuesto me negaría a ser el conejillo de indias del sitio, pero como la otra vez, mi lado escéptico simplemente disfruta de los desafíos. Es por eso que no me gusta mi lado escéptico, además de que no tira la cadena cuando va al baño. Esta vez el tiempo para confeccionar el artículo era de un día, pero era más que suficiente para las pruebas pertinentes.
Se me va a complicar seguir leyendo con los ojos cerrados.
En un principio me senté y no presté mucha atención a lo que estaba seleccionando, solo hice lo necesario para empezar alguna de las sesiones prediseñadas. Para mí sorpresa, la que había elegido presentaba un espiral blanco y negro muy llamativo. Sin darme cuenta, estaba mirando y ya estaba teniendo efectos extraños sobre mí. O por lo menos, hasta que noté que las palabras que se supone que el hipnotista diga en voz alta, estaban escritas en el medio de la pantalla. Esto fue un problema por diferentes razones. En primer lugar, era difícil relajarme cuando cada cinco segundos tenía que estar atento a la próxima indicación; y encima, cuando el hipnotista me indicó cerrar los ojos, se me hizo difícil leer la próxima indicación. Traté un poco de telepatía, pero no funcionó. La primera prueba había terminado con emociones mezcladas. En primer lugar me había gustado mucho la visualización, realmente parecía capaz de tener un efecto hipnótico, pero tener que leer con los ojos cerrados realmente arruinó la experiencia.
Siendo que estaba empeñado en que Virtual Hypnotist se meta en mi cabeza y me obligue a donar dinero a una causa perdida, busqué la opción para remover el texto y en cambio usar voz. No fue muy difícil hacerlo, ya que en la primera ventana que nos aparece hay una opción para elegir el “Discurso Sintetizado”, el cual puede ser SAPI4 o SAPI5. Sin embargo, esto me presentó un problema: por alguna razón me lanzaba un error que decía que no podía encontrar la voz. Esto se solucionó descargando el Sistema de Discurso de Microsoft. Al instalar los diez archivos que lo componen, volví a intentar la opción en Virtual Hypnotist. Esta vez, funcionó de maravilla.
Esto da miedo, no me digan que no.
Una vez que tenía mi hipnotista virtual preparada tampoco fue fácil relajarme. Es cierto que ya no tenía el texto, pero en cambio tenía una especie de mujer virtual renderizada que me hablaba. No solo la apariencia era un poco intimidante, sino también su voz robótica. Juro que intenté concentrarme con los círculos coloridos que aparecían en la pantalla, pero la mujer esta no ayudaba para nada. Tenía la sensación de que en algún momento iba a salir de la pantalla e iba a apuñalarme con un objeto contundente. No me pregunten por qué, pero esa muchacha virtual simplemente no me inspiraba confianza. Personalmente no le dejaría mi perro si me voy de vacaciones (tampoco es que tenga dinero para hacerlo). Como podrás anticipar, mi segunda experiencia con Virtual Hypnotist fue desastrosa.
Más allá de ese fracaso, no estaba listo para rendirme. Como mínimo esperaba tener una retrospección para averiguar si mi tatarabuelo realmente usaba calzones largos por el frio. Para la tercera prueba decidí cambiar al hipnotista virtual. Empecé a ver la lista y entre muchos encontré uno llamado Freddy. ¿Qué tan malo podía ser Freddy? Sonaba amistoso. Pues no lo era. O tal vez sí lo era, pero de una manera muy desquiciada. Yo no soy un calificado sociólogo, pero hay algo que me dice que poner una carita feliz con ojeras no va a relajar a nadie. No solo no va a relajar sino que va a inspirar miedo en más de uno. Nuevamente, intenté concentrarme en los colores, pero Freddy me miraba en una esquina de la pantalla. No sé realmente si me estaba mirando, ¿¡pero qué importa?, es una cara feliz con ojeras! Entiendo que no tiene brazos ni piernas, pero tal vez tiene bordes muy filosos y me puede cortar. En fin, evidentemente concentrarme fue imposible.
En definitiva no puedo decirte si realmente funciona. En una primera mirada parecería que sí, puede hacerte un lavado cerebral mágico si te prestas a hacerlo. Tal vez no sea fácil, porque la voz que tienes que escuchar es escalofriante, pero realmente creo que puede llegar a tener un efecto. No sé si al punto de hipnotizar, pero sin duda un efecto tendrá. Por mi lado, seguiré vendiendo mi cuerpo a la ciencia.

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