Una caja dentro de otra
Existen varias definiciones en informática para la palabra virtualización, pero la que más ruido está generando en estos días es la virtualización de plataformas. A partir de un ordenador "anfitrión" se crea un entorno compatible en donde se emulan los componentes de hardware necesarios para que un sistema operativo se pueda instalar allí, en paralelo y con límites bien definidos respecto al sistema operativo instalado en el ordenador anfitrión. Ahora, en español: Imagina una caja dentro de otra caja. La caja externa contiene el sistema operativo que utilizas siempre junto con tus aplicaciones, además de almacenar la caja interna, que contiene el entorno virtualizado en donde puedes instalar un sistema operativo, probarlo, configurarlo, o hacer con él lo que desees.
Varios de los modelos Core 2 incorporan tecnología de virtualización
Hoy en día, hasta el hardware mismo incorpora soporte y optimización para sistemas virtualizados (siempre y cuando hablemos de la última generación de hardware). Tanto AMD como Intel han agregado en sus últimos procesadores métodos especiales para que el hardware asista a varios de los procesos que involucran a la virtualización. Por el lado de AMD tenemos a la extensión AMD-V, mientras que Intel utiliza su denominado Intel VT. Prácticamente todos los programas dedicados a la virtualización pueden utilizar alguna de estas instrucciones.
Por qué virtualizar
Los beneficios de la virtualización son varios, aunque pueden no ser tan claros para el usuario promedio. Principalmente, la virtualización entrega un entorno de pruebas flexible, seguro, y fácil de recuperar en caso de alguna catástrofe. Por ejemplo, en caso de que te guste compilar tu propio kernel de Linux, quieras probar algo nuevo y exista la posibilidad de que vuele todo por los aires, puedes congelar la virtualización en un estado anterior y aplicar los cambios. Si las cosas no salen como se suponía que debían, sólo deberás volver atrás y probar de nuevo.
¿Prefieres que sea virtualizada, o que deje tu ordenador de cabeza?
Esa es apenas una de las tantas razones por las que puedes virtualizar. Si eres beta tester de una distro o un programa específico o si desarrollas tu propio software y quieres tener una idea de cómo se comportaría en el mundo real antes de lanzarlo, la virtualización puede ahorrarte muchas horas (y euros) de configuración y armado de un ordenador para pruebas. En casos más profesionales, la virtualización puede ahorrar costos de hardware, haciendo un sólo gasto en un servidor mayor que contenga varios sistemas operativos virtualizados, en vez de tener que adquirir varios servidores menores para cada sistema operativo.
Aquí en NeoTeo utilizamos en buena dosis los entornos virtualizados, especialmente con programas que pueden tener algún contenido dudoso, en forma de malware o virus. Siempre existe algún supuesto freeware que tiene dos o tres barras para Internet Explorer en su interior, y el instalarlo de forma virtualizada nos ahorra horas de insultos y peleas para remover toda la basura que agrega. Además, siempre es preferible que nosotros nos topemos primero con esas pestes antes que tú, así podemos advertirte.
Las opciones
La cantidad de máquinas virtuales disponibles para el usuario va en aumento. Algunas son completamente gratuitas, con un diferente grado de funcionalidad entre ellas. Por ejemplo, algunas sólo "reproducen" un entorno virtual, dejando que el usuario pueda ver el contenido del sistema virtualizado, pero no modificar los parámetros bajo los que fue creado dicho entorno. Otros entregan un nivel completo de configuración, al punto de poder personalizar qué clase de hardware será emulado, como por ejemplo, si necesitas dos o más tarjetas de red, varios discos duros, o una cantidad específica de RAM.
Las distros de Linux generan un impacto menor al ser virtualizadas por sus demandas más humildes
Por supuesto, cada máquina virtual tiene sus requerimientos de hardware y software. Uno de los aspectos que más preguntas genera es cuánta RAM se lleva una máquina virtual en funcionamiento. Bueno, eso depende exclusivamente del sistema operativo "invitado" que se instale. Por ejemplo, en un ordenador con 2 GB de RAM, instalar Windows XP en un entorno con 256 MB es dentro de todo razonable, y no afectará en gran medida al rendimiento del sistema anfitrión (existen soluciones de vídeo integradas que se llevan más memoria que eso). Ahora, si la idea es virtualizar algún peso pesado (léase Windows Vista) que como mínimo requiera 512 MB de RAM, entonces la memoria en el ordenador no debería ser un bien escaso. Las plataformas Windows de 32 bits pueden manejar de forma efectiva hasta 3 GB de RAM, pero si planeas agregar aún más memoria, será necesario el paso a un sistema de 64 bits.
Este ejemplo de Parallels muestra a Mandriva y a Windows XP corriendo a la vez bajo Mac OS
Entre las máquinas virtuales más famosas se encuentra VMWare Workstation. Con compatibilidad para múltiples sistemas operativos, incluidas varias distros de Linux, VMWare Workstation puede cubrir prácticamente todas tus necesidades de virtualización. Su único problema, por así decirlo, es que no es gratis. Como están las cosas en estos días, €159 no es un gasto que cualquiera pueda realizar, pero vale la pena si te has aburrido de reinstalar software o de tener que armar y desarmar ordenadores sólo para poder comprobar que un programa o un sistema operativo funciona como corresponde. Entre las alternativas gratis, VirtualBox es una de las que mejor funciona en estos momentos, aunque tiene algunas limitaciones (la versión gratis no trae soporte USB, por ejemplo). Los usuarios de Mac, además de contar con la versión Fusion de VMWare (€67) o de su propia versión de VirtualBox, pueden utilizar Parallels Desktop for Mac por poco más de €62.

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