WALL-E: Batallón de Limpieza estrena el 6 de agosto.
WALL-E: Batallón de Limpieza es una película para todos, no solamente para niños. Este es el gran secreto de Pixar Animation Studios. Los niños adoran las aventuras de los personajes creados por la compañía, pero los adultos disfrutan al mismo tiempo porque siempre hay dos lecturas y una chispa de picardía que no pasa desapercibida por los menos ingenuos.
El más reciente filme de Pixar es una comedia de ciencia-ficción sobre un pequeño robot recolector de chatarra. Según la historia, aproximadamente en el año 2100 la Tierra se ha polucionado tanto que ya no puede albergar la vida humana, por lo que la gente se muda al espacio sideral a bordo de gigantescas naves estelares. Antes de marcharse en el histórico éxodo, el gobierno planetario deja millones de robots denominados WALL-E (un acrónimo para Waste Allocation Load Lifter Earth-Class), que tienen la misión de juntar la basura y compactarla en cubos, en un intento por sanear el medio ambiente para el potencial retorno de la humanidad.
WALL-E encuentra un par sospechoso.
Los años pasan, cientos de ellos, y los WALL-E, desgraciadamente, van fallando y quedando inútiles. Todos, excepto el protagonista de la película. De los millones de robots, sólo resta él. WALL-E (suena a “Wally”, pronunciado en inglés) pasa sus días haciendo el trabajo para el que fue programado, pero también evoluciona, desarrollando algo parecido a los sentimientos de sus creadores. Se siente “un poquito” solo, y tiene una colección de cachivaches que encuentra a medida que recorre los paisajes devastados que dejara el paso de la humanidad.
EVE es una de esas chicas difíciles.
Pero un día el cielo brama. Una colosal cápsula desciende del firmamento y con ella llega EVE (Extraterrestrial Vegetation Evaluator). EVE, o EVA, es una sonda-robot mucho más moderna que WALL-E, enviada por los distantes hombres para verificar si la Tierra ya es nuevamente habitable. EVE es blanca, sinuosa, bonita. Como es obvio, a WALL-E se le aflojan los tornillos apenas la ve, a pesar de que la sofisticada robot no duda en utilizar su láser ante el menor movimiento sospechoso. Por desgracia para nuestro héroe de lata, EVE es sólo una máquina sin sentimientos.
A partir de entonces, la misión de WALL-E será conquistar el frío núcleo de EVE y, de paso y por accidente, salvar a la humanidad. El pequeño robotito terminará cogido a la nave de EVE en su apresurado retorno a la flota estelar, y desatará un torbellino de situaciones muy divertidas y entrañables, obviamente con sana reflexión incluida.
“WALL-E es una historia de amor con un mensaje muy potente”, dicen los ejecutivos de Disney.
WALL-E, según EVE, tiene la clave para la salvación de los hombres.
De acuerdo con la crítica, el estreno de WALL-E ya es uno de los filmes récord de 2008. A su estreno en las salas estadounidenses, el 27 de junio, recaudó nada menos que 62.5 millones de dólares. La película anterior de Pixar Animation Studios, Ratatouille, había logrado 47 millones en su debut, el año pasado.

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