La nave estelar insignia de la humanidad.
Película tras película, Pixar logra elevar la marca y volver a sorprendernos. No solamente con sus historias siempre ingeniosas, ingenuas y divertidísimas; también asombra desde un punto de vista técnico. Si uno más o menos está al tanto del estado del arte en cuanto a animación digital y gráficos de ordenador, cada nueva cinta de la compañía vuelve a dejarnos los ojos como huevos duros.
Pixar ha recibido numerosos premios de la Academia –alrededor de 20, si la memoria no nos falla– por su capacidad técnica, creatividad y valor de producción en el arte de la animación digital. Todos sus filmes han sido y son éxitos del cine y la renta de DVD, como Toy Story, Buscando a Nemo, Los Increíbles y Cars.
EVE tal vez comienza a sentir cosquillitas.
¿Cuál es el secreto? En primer lugar, su departamento creativo, por supuesto. De nada serviría la tecnología más poderosa sin una historia que contar y un grupo de personajes adorables. Dentro de tal precioso departamento, Andrew Stanton es la aguja que señala al norte. Stanton ha ganado un Oscar al mejor filme de animación por su película Buscando a Nemo. Él dijo en una entrevista que había pensado en la idea para WALL-E antes de que se hiciera Toy Story. “¿Qué pasaría si la humanidad evacuara la Tierra y olvidara apagar al último robot que quedara?”, era su pregunta clave.
Pixar estuvo desarrollando la idea un par de meses en 1995, luego de que Stanton la explicara a los directivos de la compañía (que por entonces todavía no había sido totalmente adquirida por Disney), pero luego decidieron hacer Monsters, Inc. (2001) en su lugar, ya que pensaban que no estaban dadas las condiciones para producir un filme de amor. Pues es que WALL-E es, en esencia, una película de amor. “WALL-E es el único realmente vivo”, explica Stanton en el sitio de Pixar, “¿Y cuál es el propósito último de la vida? Amar. [...] WALL-E es el único que ha evolucionado en el tiempo y alcanzado la habilidad de sentir. Así que, en definitiva, la película será sobre la lucha de WALL-E por ganar el corazón de EVE, y su singular apreciación de la vida se convertirá en la última esperanza de la humanidad para recuperar sus raíces.”
Aire y espacio simulados en el filme de Pixar.
Sin embargo, para poner en práctica las ideas que Stanton tenía en la cabeza, era necesario un nivel de tecnología que Pixar aún no había desarrollado por completo. El robot enamorado tuvo que esperar un largo tiempo. Pero luego de dirigir Buscando a Nemo, Stanton supo que el momento estaba llegando. “Habíamos alcanzado simular la física para hacerte creer que estabas bajo del agua, entonces dije: ‘Hey, vamos a hacerlo con el aire’. Arreglemos nuestras lentes, hagamos que el campo de visión luzca exactamente como si lo viéramos a través de unas lentes anamórficas y hagamos todos esos trucos que hicieron que tuviéramos el mismo tipo de dimensionalidad que conseguimos con Nemo con un objeto en el aire y en el suelo.”
El productor Jim Morris agrega que el filme fue animado de manera que se sintiera “como si realmente hubiera sido filmado por un camarógrafo”. Dennis Muren fue contratado para asesorar al equipo de Pixar acerca de los filmes de ciencia-ficción de los años 60 y 70, incluyendo elementos tales como cuadros (frames) de 70 mm, distorsión tubular y lens flare. Muren hizo una serie de modelos a escala para mostrarle al equipo de animación. Querían replicar el estilo aquel.
Stanton le pidió a los diseñadores que primero pensaran en los robots como aparatos, luego les adosaran personalidad. Para WALL-E, los animadores se inspiraron en un par de binoculares y en Luxo Jr., la lámpara que siempre aparece en el logotipo de Pixar. Stanton, mientras jugaba con los binoculares, notó que lucían tristes o alegres dependiendo de si estaban al derecho o al revés. “No necesitas una boca, ni una nariz, se consigue una personalidad completa sólo con los ojos”, pensó; “él no es sólo un humano en una carcasa de robot”. El cuerpo de WALL-E se hizo de manera que se pudiera enrollar como una tortuga y con orugas como un tanque de guerra, para que pudiera rodar sobre cualquier tipo de terreno.
En su aventura, WALL-E encontrará pequeños grandes amigos.
Ben Burtt fue contratado entonces para crear el sonido para los personajes. Stanton bromeaba diciéndole: “Estoy haciendo básicamente R2-D2: La película”, ya que Burtt había trabajado anteriormente en Star Wars. El resultado, tras unas cuantas pruebas, es notorio: prácticamente no hay diálogos en el filme, sino sonidos que parecen palabras. La mayoría de los personajes “hablan” mediante ruidos mecánicos que recuerdan máquinas navales, las películas de Alien, y otras del estilo. “El arte de la animación es contar qué hacen los personajes, no lo que dicen”, afirma el productor ejecutivo John Lasseter, cuando le preguntan sobre la falta de diálogo del filme, “todo depende de cómo cuentas la historia, tenga o no mucho diálogo.”

Cómo se hace una película en CG, según Pixar

La historia detrás de WALL-E

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