Será antiguo, pero WALL-E aprende rápido.
Una vez que la idea fue sumariada, bocetada con arte preliminar, guionada, y hecho los storyboards, comienzan las grabaciones de las voces. Estas, al principio, las hace el propio equipo de Pixar, pero luego serán grabadas nuevamente por actores profesionales, que leen del guión e improvisan. Cada actor graba sus líneas varias veces, y luego se eligen las mejores.
Acto seguido, se produce un “reel” donde se cuenta la historia. Básicamente, es como una cinta de vídeo que muestra toda la secuencia de lo hecho hasta el momento, sin necesidad de que nadie esté relatando o explicando la historia. Este proceso es fundamental para validar los tiempos de cada escena, y tras los ajustes que se hagan llega el momento de comenzar con la creación del arte ilustrativo del mundo y de los personajes de la película. Se generan mapas de luces para cada cosa. Lo que sigue es modelar en 3D y dotar de articulaciones a los personajes. Algunos objetos se esculpen directamente en el ordenador usando Maya como software de cabecera, otros son escaneados en 3D. A todos se los dota de manipuladores para que el equipo de animación haga los movimientos. A menudo, una cara de cualquiera de los personajes tiene más de un centenar de manipuladores. ¡Una enormidad!
A continuación, un equipo especial crea los escenarios y los completa con mobiliario y objetos para que luzcan creíbles. Estos trabajan muy de cerca con el director, para garantizar una visión correcta del mundo inventado por los artistas. Luego se realiza el proceso de coreografía, en el cual los artistas posicionan los personajes en los escenarios y usan una cámara virtual para capturar la mejor y más estimulante toma de cada escena. Se producen múltiples tomas de cada una, a fin de que el departamento de edición tenga de dónde elegir para lograr el máximo efecto al contar la historia. Una vez hecho todo esto, la versión final es enviada a los animadores.
Los animadores de Pixar nunca dibujan ni pintan las tomas, como se suele hacer en la animación tradicional. Personajes, modelos, composición, diálogo y sonido ya están decididos, de manera que los animadores hacen un trabajo de titiriteros o actores. Usando software de animación propietario de la compañía, los animadores coreografían los movimientos y expresiones faciales en cada escena. Definen las posiciones clave, y luego el ordenador completa los cuadros intermedios, que los animadores pueden ajustar tanto como crean necesario.
EVE luce reflejos y sombras renderizados con RenderMan Studio.
Ya estamos más cerca. Ahora es el turno de los shaders. El shader está separado de la superficie a la cual está adjunto. En otras palabras, la forma se determina por el modelo, mientras que el color de la superficie y la textura se determinan por el shader. El software de shaders permite variaciones complejas en el color y el color shaping. A esta etapa prosigue la iluminación digital, mediante la cual los artistas realzan las escenas con luz ambiente basándose en el trabajo preliminar del departamento creativo.
El penúltimo paso es renderizar los datos. Toda la información –escenario, colores, movimiento de los personajes, etc.– se traslada a cada simple cuadro o frame. Pixar utiliza su software RenderMan Studio y cuenta con una granja de renderización inmensa, un complejo de ordenadores que interpretan los datos e incorporan el motion blur. Cada frame representa 1/24 de segundo en pantalla y toma alrededor de seis horas en terminarse, aunque algunos han tomado hasta 90 horas. Así es: un simple cuadro para una fracción de segundo.
En el paso final, el departamento de edición supervisa todo, agregando el sonido y la banda musical, y ciertos efectos especiales. El departamento de fotografía graba los cuadros al formato de filme o a la forma apropiada para su proyección digital.
WALL-E, en España llamado WALL-E: Batallón de Limpieza, cuyo estreno es el 6 de agosto próximo, representa hasta ahora el mejor uso de la tecnología de animación digital por parte de Pixar Animation Studios. Cada escena es una obra de arte en sí misma que recomendamos ver a todos aquellos que gustan de los gráficos de ordenador; y, por supuesto, a todos aquellos que todavía creen en el amor. Después de todo, hace no demasiados años quién hubiera pensado en que la tecnología serviría de tanto provecho a los sentimientos.

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