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Desarrollan almacenamiento magnético usando calor


En la actualidad podrán estar un poco fuera del radar debido a su escasez en el mercado, pero los discos duros están muy lejos de representar a una tecnología estancada. El Departamento de Física de la Universidad de York acaba de abrir otro capítulo en la historia del almacenamiento magnético, y su contenido es más que sorprendente. En vez de recurrir a un campo magnético para guardar información, la alternativa sería utilizar calor (uno de los grandes enemigos de cualquier ordenador y/o dispositivo electrónico) a través de un láser de pulso con intervalos extremadamente cortos. El resultado de esta investigación podría dar paso a dispositivos futuros con una velocidad de escritura mil veces más rápida que la registrada en unidades actuales.

El almacenamiento magnético tiene un uso mucho más amplio de lo que imaginamos. El mejor ejemplo en estos días, o al menos, el más cercano a nuestras mentes es sin duda alguna el disco duro, pero es probable que también poseas en tu billetera alguna clase de tarjeta con una banda magnética incorporada. A pesar del avance de las unidades de estado sólido, la demanda de discos duros sigue siendo muy alta, algo que quedó en evidencia luego de las inundaciones en Tailandia. Al mismo tiempo, son muchos los desarrollos relacionados con el almacenamiento magnético. La densidad de los discos duros se ha incrementado notablemente en los últimos años, y el reciente descubrimiento hecho por la gente de IBM tiene el potencial para elevar la densidad a niveles impresionantes.

Aún así, hay un aspecto que debe mejorar, y es el de la velocidad. Un disco duro representa el mayor cuello de botella en un ordenador, pero de acuerdo a un desarrollo llevado a cabo por el Departamento de Física de la Universidad de York, esto podría cambiar en el futuro. Una regla a la que estábamos acostumbrados es que el calor y el magnetismo no se llevan bien. A decir verdad, no se llevan directamente (un imán calentado por encima de su “punto Curie” se vuelve paramagnético), por eso es muy extraño pensar que el calor podría aportar alguna solución aquí. Sin embargo, los investigadores han logrado cambiar el magnetismo de nanoislas ferrimagnéticas compuestas por hierro y el lantánido gadolinio (64 en la tabla periódica) con pulsos láser de 60 femtosegundos de duración.

Cada nanoisla puede cambiar de estado en apenas cinco picosegundos, mientras que un disco duro convencional necesita de un nanosegundo para hacer lo mismo. En consecuencia, estamos hablando de una velocidad de escritura que en teoría podría ser mil veces más rápida de lo normal, entrando cómodamente en el rango de cientos de terabytes por segundo. Al mismo tiempo, también hay un marcado aumento en la densidad, ya que las nanoislas son tan pequeñas que podríamos guardar unos 15 terabytes en lo que hoy es un solo plato de un disco duro. Lamentablemente, este es el punto en el cual el almirante Ackbar grita “¡Es una trampa!”: El desarrollo sólo habla de velocidades de escritura, ignorando por completo el proceso de lectura, o los tiempos de acceso. En otras palabras, pasará mucho tiempo antes de que veamos esto en el interior de nuestros discos duros, ya que no sólo necesitamos escribir datos a esa velocidad, sino que también necesitamos leerlos.

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Escrito por Lisandro Pardo

Comentarios

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  1. Pues siquieren hacer eso tendrán que hacerlos de un material super resistente porque la velocidad de escritura no solo depende del tiempo que se tarde en cambiar la polaridad de las pratículas, sino también en la velocidad on la que gire el disco. Y la tensión en el mismo aumenta con el cuadrado de la velocidad angular.

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