in

Bi-Fi: La Internet biológica de Stanford

Hace ya casi 14 años, en la fundación de la WECA y ante la salida del WiFi al conocimiento público, las personas veían cómo los datos pasaban de ordenador a ordenador sin cable alguno y los rostros dibujaban grandes oes con sus bocas. Pero si eso fue asombroso en su momento, imagínate lo que será el BiFi, el nombre que bioingenieros le han puesto a la internet biológica. Creada a partir de virus bacterianos, el mecanismo biológico envía mensajes genéticos de célula a célula.

Desde que tengo uso de razón informática, la informática biológica ha estado a la vuelta de la esquina según las revistas y los estudios. La promesa de un amigo sobre la existencia de ordenadores trabajando con neuronas y comunicándose a través sinapsis me dejó sin dormir durante algunos días, pero es hasta el día de hoy que no hemos visto nada ni siquiera parecido. Sí hubo inventos y experimentos de informática biológica, pero todavía estamos lejos de usarla regularmente como alternativa a la actual. Pero bueno, uno empieza a darse cuenta de que está parado sobre la cresta de la hora del presente que está por romper a orillas del futuro cuando tiene que leer que los virus bacterianos se convierten en los nodos de una plataforma biológica similar a internet en la forma de compartir información. Esto es lo que han querido los bio-ingenieros de la Universidad de Standford, más precisamente desde el departamento de Bioingeniería, al mostrar adelantos sobre la internet biológica.

Trabajando sobre la complejidad y cantidad de información que actualmente se puede transferir entre comunidades de células, los bioingenieros intentaron diversos métodos de comunicación para que las funciones biológicas dentro de las células puedan ser mejor controladas. Una de las respuestas a estos intentos fue el M13, un inocuo virus bacteriano que sirve para empaquetar mensajes genéticos. Su funcionamiento se describe como de reproducción dentro del huésped, capturando y acumulando las cadenas de ADN y envolviéndolas para, luego de encapsuladas dentro de proteínas ahí mismo fabricadas, poder enviarlas e infectar otras células. Claro que cuando hablamos de infección, estamos hablando de transferencia de contenido e información a través del ADN empaquetado.

Según Mónica E. Ortiz, co-autora del paper que introduce esta especie de internet biológica, explica que ahora se puede enviar cualquier mensaje ADN a células específicas dentro de una comunidad de bacterias. Las instrucciones genéticas codificadas en el ADN pueden ser varias, como la de comenzar a crecer, producir insulina, dejar de crecer, etc. Además de esta variedad en los “comandos” transmisibles y en la complejidad de la transferencia, que separa al canal del mensaje propiamente dicho, la cantidad de pares de bases (los bloques de construcción básicos de los datos genéticos) llegaron a 40.000 y este número sólo es un resultado parcial en experimentos que tuvieron records de separación física de 7 centímetros y a través de medios gelatinosos, que en términos de células, es muchísimo.

La internet biológica está en producción y debido a la complejidad y cantidad de datos que pueden enviarse, uno de los objetivos más esperados es que algún día pueda usarse para la regeneración de tejidos u órganos. Además, al convertirse en un lenguaje de interacción,  abre las puertas a la creación de nuevos sistemas biológicos. Estamos lejos todavía de la completitud de su desarrollo, pero mucho más lejos estamos de los primeros estudios sobre la misma en 1970, y eso ya es noticia.

Reportar

¿Qué te pareció?

Escrito por Nico Varonas

4 Comments

Leave a Reply
  1. Entonces en el futuro se podría desarrollar un protocolo de comunicación celular de paquetes de ADN para transmitir información muy parecido al TCP/IP.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Consiguen rejuvenecer músculos de ratas

Ravensword: Shadowlands (Trailer)