El cifrado de las lámparas de lava: Protegiendo al 10 por ciento de la Web

Puntos por efectividad para la gente de Cloudflare

Los ordenadores modernos son extraordinarios en una enorme cantidad de tareas… pero escoger un número aleatorio no es uno de sus puntos más fuertes. Muchos programas de seguridad solicitan un poco de caos al usuario para generar contraseñas o claves de cifrado (movimientos espontáneos del ratón o presionar múltiples teclas a la vez), sin embargo, a la hora de proteger el tráfico Web se necesita dar un paso extra, y en el caso de Cloudflare, obtiene su «aleatoriedad» filmando un muro cubierto con lámparas de lava. ¿Quién dijo que la criptografía no puede tener estilo…?

Imagino que muchos de nuestros lectores se han cruzado en alguna oportunidad con una verificación extra («One More Step…») antes de acceder a un sitio. Eso no es otra cosa más que Cloudflare, uno de los principales nombres en seguridad, CDN y mitigación de ataques. Cloudflare provee servicios de DNS a más de seis millones de portales, y tiene clientes al nivel de Uber, pero también sufrió un duro golpe en febrero pasado, cortesía de la vulnerabilidad CloudBleed. Afortunadamente, CloudBleed fue contenido a tiempo, y los sistemas de Cloudflare hoy protegen (en promedio) al 10 por ciento de la Web. El volumen de tráfico es gigantesco, y eso requiere la generación de números aleatorios para implementar un cifrado robusto. ¿De dónde saca Cloudflare esos números? De las lámparas de lava.

Así es: La decoración que tomó por asalto a los ’60, hoy funciona como fuente de números aleatorios. Lo que hizo Cloudflare fue cubrir un muro usando un total de cien lámparas, e instalar cámaras con el objetivo de capturar tanto imágenes como vídeo, y convertir ambas cosas en un chorro de bytes virtualmente impredecible, que a su vez sirve de base para la creación de claves criptográficas. A decir verdad, el proceso tiene mucho sentido: Las burbujas de cera no son lo único que cambia en las lámparas. La luz ambiental, los reflejos, el tono de los colores… todo eso contribuye al «ruido» que Cloudflare desea.

Por supuesto, esta no es el único origen de «aleatoriedad» que utiliza Cloudflare. Sus oficinas de Londres filman a un péndulo de tres piezas, mientras que en Singapur adoptaron un contador Geiger apuntando a una pequeña muestra de uranio. Para cerrar, un pequeño detalle: Cloudflare es creativo en sus soluciones, pero no necesariamente original. El uso de lámparas de lava fue patentado por nada menos que Silicon Graphics bajo el nombre Lavarand en 1996.

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