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Cinta adhesiva inspirada en insectos

Científicos del Instituto Max Planck e investigadores de Case Western Reserve han analizado 300 especies de insectos para desarrollar un adhesivo óptimo, basado en el funcionamiento de las micro estructuras de las patas de insectos.

Los científicos descubrieron que el diseño jerárquico de las micro vellosidades de los insectos optimiza el contacto, y una alta densidad de pequeñas estructuras puede aumentar el área de dicho contacto, resultando una mejora general en la adhesión. La “cinta insecto” desarrollada es resistente al polvo gracias a los huecos en su micro estructura donde las partículas pueden alojarse sin afectar el contacto, y sus puntas tipo hongo le permiten adaptarse a superficies irregulares, incluyendo rajaduras. “Esta cinta provee un alto grado de adhesión en comparación con otras cintas reversibles y se mantiene pegajosa por un alto número de repeticiones (varios miles de ciclos)” comenta Stanislav Gorb, del Instituto Max Plank. Gracias a la flexibilidad de las fibras, la cinta puede usarse en repetidas ocasiones, pegando y despegando a gusto. Una vez que la cinta se ensucia y pierde su capacidad de adhesión, puede ser lavada con agua y jabón y recuperará la fuerza adhesiva que tenía al principio.

La utilidad de la cinta insecto fue puesta a prueba con un robot llamado Mini-Whegs de 120 gramos de peso. Los investigadores colocaron la cinta en las patas del robot, y lograron hacerlo escalar una pared de vidrio sin inconvenientes. Claro que para usos eventuales, nos seguiría siendo conveniente usar la tradicional (y más económica) cinta Scotch, pero para lo que es el uso diario y más que nada tecnológico (especialmente robótica y tecnologías ópticas) será una opción más que razonable.

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Escrito por editorwp_constanza

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