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Construyen, con nanotubos, la radio más pequeña del mundo


La nanotecnología no deja de dar sorpresas. Un equipo de investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad de California en Berkeley ha puesto a punto el primer receptor de radio totalmente funcional construido a partir de un solo nanotubo de carbono. Su tamaño, mucho menor a una célula viva, lo convierte en el más pequeño construido hasta el momento, por varios órdenes de magnitud.

NeoTeo se ha ocupado a menudo de temas relacionados con los nanotubos de carbono, esas pequeñísimas estructuras de átomos de carbono obtenidas básicamente a partir del hollín cuyo diámetro es unas 10.000 veces menor al grosor de un cabello humano.

El físico Alex Zettl y su equipo de investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad de California en Berkeley,  se ha convertido en el primero en diseñar un receptor de radio basado en una de estas increíbles moléculas. La radio, cuyo tamaño la hace completamente invisible al ojo desnudo, es completamente funcional y capaz de operar en las bandas comerciales de AM y FM, abarcando el espectro comprendido entre los 40 y 400 MHz.

El corazón del receptor de radio es un nanotubo de carbono funcionando como un semiconductor. Los semiconductores, base de toda la electrónica moderna, son materiales cuyas características eléctricas los sitúan a mitad de camino entre los conductores y los aisladores que se emplean en la fabricación de diodos, transistores y circuitos integrados. Según comentó John Rogers, uno de los miembros del equipo que además se desempeña como profesor en la Universidad de Illinois, “el objetivo en sí no era fabricar un receptor de radio, sino desarrollar semiconductores basados en nanotubos.”

El diminuto receptor de radio está compuesto por un par de amplificadores que operan en la banda radiofónica y un mezclador de frecuencia, todos ellos fabricados a partir de nanotubos. Todo esto tiene un tamaño tal que permitiría “instalarlo” dentro de una célula animal viva. Por supuesto, el receptor necesita de un juego de audífonos y una antena de tamaño normal.

En el video puedes ver la radio en funcionamiento. Naturalmente, se ha utilizado un microscopio electrónico para filmar el proceso de sintonía. Si prestas atención, veras que luego de unos segundos puede oírse muy claramente a Eric Clapton tocando la canción "Layla". Luego de construir el prototipo, en la primera prueba los ingenieros pudieron oír un informe de tráfico de la ciudad de Baltimore (Maryland).

Otro aspecto interesante de este minúsculo receptor de radiofrecuencia es que un nanotubo es una pieza esencialmente autoensamblable, y puede construirse de manera que sintonice una banda de frecuencias en particular. Zettl asegura que las “nanorradios” serán relativamente fáciles de fabricar en serie.

Las aplicaciones potenciales no se limitan a construir una radio que haga sentir un grandulón al iPod Nano. Estos receptores increíblemente diminutos permitirán una generación de dispositivos inalámbricos ideales para realizar tareas de comunicación y monitorización. Debido a su tamaño podrían ser sumamente valiosos en biología y medicina. Los investigadores creen que es posible diseñar una conexión entre estos aparatos y los músculos. O incluso, crear una interfaz entre el receptor y el cerebro humano.

No cuesta demasiado trabajo imaginar una radio de nanotubos implantada en el oído interno, funcionando como una forma discreta e indetectable de recibir información.

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Escrito por Ariel Palazzesi

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