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Duga-3: El pájaro carpintero ruso

Se trata de una gigantesca estructura de comunicaciones construida por el gobierno ruso en la década de 1970. Emplazada en Ucrania, no muy lejos de Chernobyl, está colosal antena tenía como objetivo detectar el lanzamiento de misiles intercontinentales desde los EE.UU. durante los años de la “Guerra Fría”. Al igual que sucede con otros sistemas relacionados con la defensa, construidos en esa época detrás del telón de acero, sus características y detalles técnicos siguen -en gran parte- siendo un misterio. Sus más de 800 metros de largo y 100 de alto hacen de Duga-3 algo único. Muchas veces hemos mencionado el hecho de que la guerra, en la que cada nación se juega (literalmente) la vida, ha dado lugar a desarrollos y construcciones que de otra forma nunca hubiesen visto la luz. Duga-3, una de las antenas rusas destinadas a detectar el lanzamiento de misiles desde el otro lado del mundo, es una de ellas. Esta antena de radar, muchas veces referida como “Russian Woodpecker” (Pájaro Carpintero Ruso) generaba una muy característica señal de radio que podía ser oída desde todo el mundo con un aparato de radio capaz de operar en la banda denominada “onda corta”. Duga-3, una de las antenas rusas destinadas a detectar el lanzamiento de misiles. Duga-3 es la más grande de un grupo de tres antenas que conformaban los “oídos” del sistema de defensa ruso. No hay demasiada certezas sobre su alcance o características, ya que el hermetismo normal del gobierno de la época, sumado a que se trataba de un dispositivo de gran importancia estratégica, lo convertían -a pesar de su gran tamaño- en algo “secreto”. Sin embargo, sus “efectos” eran notorios. La señal, proveniente de Ucrania, pudo ser oída en la frecuencia correspondiente a las ondas cortas entre Julio de 1976 y Diciembre de 1989. Consistía en un sonido agudo y repetitivo, grabado, con una frecuencia de 10 Hz (10 “tics” por segundo). La similitud de este sonido con el que hace un pájaro carpintero cuando picotea el tronco de un árbol hizo que los radioaficionados de occidente comenzasen a llamar “Russian Woodpecker” a la señal. El complejo se encuentra en medio de un bosque de pinos. La hipótesis más aceptada es que Duga-3 formaba parte de un gigantesco radar del tipo “Sobre Horizonte” (Over The Horizont Radar u OTH), una clase de radar que permite “ver” más allá del horizonte. Rusia necesitaba este tipo de instrumento para saber exactamente en que momento despegarían los hipotéticos misiles balísticos intercontinentales que poseía Estados Unidos, para así iniciar las medidas contraofensivas antes que fuese demasiado tarde. Recordemos también que -por si todo fallaba y no quedaba nadie vivo- los rusos tenían la “Maquina del Juicio Final” que dispararía sus misiles de forma automática. Duga-3 formaba parte de un radar del tipo “Sobre Horizonte” (Over The Horizont Radar) Esta teoría fue en parte confirmada después de la caída de la Unión Soviética. Se sabe que los soviéticos habían estado trabajando en un sistema de detección temprana en los años 60, aunque la mayoría de ellos basaban su funcionamiento en un “sistema de línea de visión” que era útiles solo para detectar e interceptar posibles ataques una vez que estaban -por decirlo de alguna manera- a la vuelta de la esquina. Ninguno de estos sistemas era capaz alertar con el tiempo suficiente como para poder poner en marcha los motores de los misiles propios y lanzarlos antes de ser destruidos. La altura de la antena cudruplica el tamaño de los pinos de la zona. La industria aeroespacial y los satélites espías todavía estaban en pañales, así que se decidió la construcción de este verdadero monstruo de metal. La primera antena en quedar lista se llamó Duga-1, y fue construida en las afueras de Mykolaiv (Ucrania). Duga-1 tuvo éxito en la detección de misiles lanzados desde el Cosmódromo de Baikonur, situado a unos 2500 kilómetros del lugar. Este experimento demostró que el sistema era viable, y se construyó Duga-2, emplazada en el mismo lugar. Este nuevo radar podía detectar y seguir misiles lanzados desde submarinos que se encontrasen en el Océano Pacífico, así como misiles lanzados hacía Novaya Zemlya. Ambos sistemas fueron apuntados hacía el este y comenzaron a operar como parte del sistema de defensa del país. No pocas empresas hicieron fortunas desarrollando filtros para el "pájaro carpintero" El nuevo sistema, llamado Duga-3, utilizaba un transmisor y un receptor separados entre sí por unos 60 kilómetros. Así fue como, a comienzos de 1976, una nueva y poderosa señal comenzó a ser detectada en todo el mundo. Según los expertos, esto era posible porque la potencia desplegada por Duga-3 era de aproximadamente unos 10 MegaWatts, lo que provocaba interferencias de todo tipo. Algunos incluso aseguran que sus “tics” eran captados hasta por los circuitos telefónicos debido a lo poderoso de su señal. No pocas empresas hicieron fortunas desarrollando filtros para el pájaro carpintero y bloqueadores de ruido. La intensidad de la señal y la frecuencia utilizada generaban interferencias en estaciones de radio legales, en las comunicaciones de radio aficionados y en emisoras de emergencia a lo largo y ancho del planeta. De hecho, en los 13 años que el sistema estuvo funcionado se acumularon centenares de quejas provenientes de prácticamente todos los países del mundo. El lugar está completamente abandonado. A pesar de que los estadounidenses sospechaban desde el principio que Duga-3 era alguna clase de radar, también surgieron teorías que indicaban que su función era producir interferencias en las comunicaciones entre submarinos. Algunos sostenían que con esta señal los rusos intentaban interferir las emisoras occidentales, pero esto se descartó al comprobarse que La Voz de Rusia y otras emisoras del bloque eran (muy) afectadas por la interferencia. Los amantes de las conspiraciones salieron de sus sótanos para indicar que en realidad se trataba de un experimento destinado al control del clima, comunicarse con los extraterrestres del centro de la Tierra o para establecer un masivo control mental. Estas hipótesis tenían el mismo sentido que decir que el Kremlin la utilizaba para capar las señales de los canales adultos de occidente. Duga-3, un sitio que muchos quisiéramos visitar. A media que pasó el tiempo, el carácter de “señal de radar” del pájaro carpintero se hizo evidente. No solo era un “ruido” de 10Hz, sino que su señal contenía una estructura claramente reconocible en cada pulsación. Los técnicos encontraron que era un sistema compuesto por una secuencia de 31-bit pseudo-aleatoria, con un ancho de banda de 100 μs, resultando por pulsos de 3.1 milisegundos. El veredicto final de la Comisión Federal de Comunicaciones de los EE.UU. estableció en 1988 que Duga-3 poseía un período entre pulsos de 90 ms y en un rango de frecuencias que iba desde los 7 a los 19 Mhz y un ancho de banda de 0.02 a 0.8 Mhz. A finales de la década de 1980, poco después de la publicación del informe de la Comisión Federal de Comunicaciones, las señales comenzaron a ser menos frecuentes y en 1989 desparecieron por completo. No se conocen los motivos por los que el sistema fue desactivado, aunque las causas principales parecen ser el cambio estratégico que tuvo lugar con la finalización de la Guerra Fría y la caída de la Unión Soviética. La popularización de los sistemas de detección temprana (US-KS) seguramente también tuvo algo que ver. Solo 30 kilómetros separan al Pájaro Carpintero Ruso del sitio en que esta(ba) la Planta Nuclear de Chernobyl. Hoy la vieja Duga-3 que desveló a una generación de radioaficionados se ha convertido en una especie de “sitio turístico alternativo”, un sitio que muchos quisiéramos visitar.

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Escrito por Ariel Palazzesi

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  1. Gracias por este artículo tan interesante… es increíble el tamaño de esa antena, caray, no me puedo imaginar el costo para construirlo y operarlo, sobre todo la energía y todos los aspectos técnicos… wow!!! Se ve interesante el lugar, también me gustaría visitarlo.

  2. recuerdo en los años 70 escuchar en mi receptor de comunicaciones el famoso "pajaro carpintero ruso", se decia que era un radar ruso de cobertura mundial, pero siempre quedo la duda de que cosa estabamos escuchando.. ponia en el receptor una intensidad de señal enorme…no habia hora del dia o epoca del año que no fuera la señal mas intensa que se podia escuchar en mi pais (argentina), y emitia en diferentes frecuencias simultaneamente, seria bueno que alguna autoridad tecnica de la antigua urss nos contara algo.

  3. Que artículo tan bueno, me gustaría conocer ese lugar, ver las instalaciones…¿cómo seran los equipos receptores? y las lineas de transmision…
    me gustaria ver aunque fuerans fotos del interior…
    Muy bueno.

  4. Nunca supe por qué a los rusos les encanta fabricar instalaciones enormes, monumentales, y siempre de colores grises, austeros y hasta apagados. Creo que es un poco reflejo de ese perfil bajo que tienen. La verdad que son una nación muy intrigante, a la cual le profeso mucha simpatía y sobretodo respeto, cuya historia brutal ( matanzas de millares, hambrunas de años, control total bajo un regimen de hierro, …) nos hace ver como niñitos a su lado, al mismo tiempo que produjeron adelantos y mentes creadoras claves para el mundo. Ni hablar de lo profundo y bello de sus expresiones artísticas.
    Creo que la historia del Russian Woodpecker es una muestra más de la cantidad de secretos impensables que estoy seguro aún están detrás del fantasma de la Cortina de Hierro.
    Por cierto, haciendo mucha memoria, recuerdo haber oido ese ‘ruido’en la radio cuando era niño y por las noches sintonizaba radios en AM o SW ( onda corta de las radios hogareñas) para oír radios de otras partes del mundo.

    Aqui tienen unas coordenadas por si alguien quiere mirar cómo es la zona:

    +50° 23′ 7.98" , +137° 19′ 41.87"

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