La carrera tecnológica trae aparejados problemas por el creciente consumo eléctrico.
Un superordenador sin electricidad suficiente
La Universidad de Wichita (EEUU) instaló en 2005 un nuevo superordenador para cálculos, valorado en dos millones y medio de dólares y creado por Dell. Esperaban que esto los ayudara en su afán de convertirse en una institución investigadora, pero en lugar de que eso sucediera, se dieron cuenta de un grave problema: no tenían capacidad eléctrica para poner el ordenador a funcionar, y solo podían utilizar el 60% de la capacidad del mismo. Resolver el problema les demandará una inversión de 20.000 dólares para actualizar la red eléctrica dentro del campus de la universidad.
La factura energética de la ley de Moore
Y seguramente errores como esos no serán los únicos. Es que desde que Moore realizó su famosa predicción en cuanto al crecimiento exponencial de la cantidad de transistores en los microprocesadores, la industria del hardware ha visto cómo surgió un gran problema: el hardware, cuanto más moderno es, mayor electricidad demanda, y mayor calor genera. De este modo, las empresas proveedoras de tecnología están intentando mejorar el hardware para disminuir el consumo eléctrico, en una carrera similar a la de la industria automotriz por disminuir el consumo de combustible.