Microsoft ha confirmado que a partir del año que viene, Windows 10 pasará a ser ofrecido a través de Windows Update como una «actualización recomendada», perdiendo así su perfil opcional. Esta decisión llega después de las instalaciones automáticas y «completamente accidentales» del sistema, un episodio que ya habíamos comentado en su momento.
¿Por qué tantos usuarios se resisten a Windows 10?
Con más de 110 millones de dispositivos utilizando el nuevo sistema, es comprensible que muchos estén satisfechos. Las mejoras en la interfaz, el rendimiento y las especificaciones han convencido a no pocos usuarios de que Windows 10 es la mejor opción para «renovar» sus ordenadores. Sin embargo, una gran cantidad de personas ha decidido permanecer en Windows 7 o Windows 8.1. Los motivos son variados: la estabilidad (prefieren esperar a que el sistema esté más pulido), la compatibilidad (algún programa podría dejar de funcionar), las reglamentaciones internas (especialmente en entornos empresariales) o simplemente porque Microsoft todavía ofrece soporte para ambos sistemas, hasta 2020 en el caso de Windows 7 y hasta 2023 en el de Windows 8.1.
El cambio de estrategia de Microsoft
A pesar de esas circunstancias, Microsoft ha anunciado ajustes en la forma de ofrecer la actualización. Primero, el sistema será sugerido de manera más amplia en la sección «opcional» de Windows Update. Y a comienzos del año entrante, Windows 10 recibirá una recategorización como actualización recomendada. Esto significa que, dependiendo de la configuración de Windows Update, muchos usuarios podrían encontrarse con que Windows 10 se instala como si fuera un hotfix más. Microsoft asegura que se mostrarán todas las advertencias visuales apropiadas y que habrá 31 días para hacer el rollback a la versión anterior.
No dudamos de que nuestros lectores tienen controlado Windows Update, pero la nueva política se siente como un leve codazo, con Microsoft susurrando «vamos… haz el update». ¿Sorprendidos? No. ¿Irritados? Sí. Microsoft hace bien en informar de los cambios, pero honestamente no sabemos cuántas veces el usuario debe decir «no».