Amazon informó el 8 de octubre de 2026 de que había fabricado recientemente su satélite Leo número 1.000. En esa misma entrevista, el vicepresidente de negocio Chris Weber dijo que había 396 satélites en órbita y que Amazon planeaba iniciar el servicio en 2026. Son cifras de etapas distintas: una cuenta la producción y la otra, los satélites desplegados en el espacio.

Los 1.000 satélites fabricados y los 396 en órbita

El millar corresponde al hito de fabricación de Amazon Leo; los 396 son el recuento orbital que dio Weber. También señaló que algunos satélites todavía tenían que alcanzar su posición final y que quedaba trabajo en tierra antes de iniciar el servicio.

Amazon prevé que su constelación de primera generación llegue a 3.232 satélites. Rajeev Badyal, responsable del proyecto de banda ancha de Amazon, dijo además que la segunda generación estaba en fase de diseño y se había presentado ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC).

El lanzamiento de Vulcan y el plan de servicio

El 8 de octubre, Badyal calculó que faltaban semanas para un lanzamiento de satélites Leo con el cohete Vulcan. Esa previsión correspondía a una misión espacial; Weber situó por separado el plan de servicio inicial en 2026.

La escala de fabricación que describe Amazon

Amazon dijo que su fábrica de Kirkland, en el estado de Washington, había pasado de producir sus primeros 27 satélites en seis meses a una cadencia de 27 por semana. La compañía también indicó que fabricar, probar y embalar un satélite llevaba varias semanas, mientras que podía incorporar cambios de diseño en una o dos semanas.

Paul Palcisco, director de producción de Amazon Leo, explicó que la empresa había reducido a horas pruebas que antes llevaban días o semanas. La producción por semana y los plazos son cifras comunicadas por Amazon.

Las prestaciones que Amazon atribuye a Leo

Para clientes empresariales y administraciones, Weber atribuyó a Amazon Leo velocidades de hasta 1 Gbps de bajada y 400 Mbps de subida. Amazon también describió el uso de cifrado AES-256 en la red y una opción de red privada para empresas: el tráfico puede viajar desde la antena, por un satélite y una estación terrestre, hasta el centro de datos del cliente o Amazon Web Services (AWS), sin pasar por internet pública.