La serie Final Fantasy siempre ha sido uno de los mejores ejemplos de por qué los videojuegos son tan populares en todo el mundo. Ahora, la decimotercera entrega será la primera en ser multiplataforma, pero eso no cambia en absoluto el hecho de que es un excelente juego. Eso sí: que se atengan los fanáticos, porque aunque el combate y la historia son excelentes, nunca ha habido un Final Fantasy tan lineal y guiado como este. Digamos que Final Fantasy XIII es especial.

Por su inherente naturaleza, Final Fantasy es una serie en constante evolución. Si los personajes y los universos nunca son los mismos, entonces, ¿por qué esperar que los juegos compartan los mismos sistemas? Pero, aunque la mayoría son diferentes, hay algo de Final Fantasy XIII que lo hace distinto a sus predecesores y puede que haga enojar a muchos fanáticos. Es posible que quienes nunca hayan jugado uno de estos títulos ni lo noten, e incluso tal vez lo agradezcan, pero para el resto existe una inevitable sensación de que falta algo. Pero ya llegaremos a eso; empecemos por el principio.

Historia y personajes

Como cualquier Final Fantasy, una de las cosas más importantes es la historia y, fiel a su pedigree, la trama de Final Fantasy XIII es bastante enrevesada. No te sientas particularmente tonto si al principio no sabes de qué están hablando cuando dicen Fal’Cie o L’Cie, porque afortunadamente hay una enciclopedia en la que se toman el trabajo de describir en detalle qué es cada cosa. Más que nada porque los diálogos no hacen ese trabajo muy bien. De todos modos, como buen juego japonés, hay mucho diálogo. Y, aunque no es brillante (al menos no todo), está a la altura de lo que uno esperaría de la serie.

Análisis – Final Fantasy XIII
Los personajes de FFXIII son muy especiales. Excepto Vanille, ¡odiamos a Vanille!

Nuevamente, siendo fiel a la serie, muchos de los personajes son arquetipos que conocemos de memoria, pero, como suele ser costumbre, las situaciones que viven y sus diálogos hacen que finalmente nos encariñemos con ellos de todos modos, sin importar cuán cliché sean. La historia sigue un camino similar: no es la mejor ni la peor, pero los personajes y los detalles del mundo hacen que cobren vida de una manera que, sin tantos detalles, sería simplemente imposible. Incluso el mundo de Cocoon es uno de los más imaginativos de los últimos años de la serie.

Sistema de combate

El combate, por otro lado, es suficientemente complejo, pero no es esa la impresión que te da inicialmente. No exageramos cuando decimos que las primeras cuatro horas son puro tutorial. Hasta que las pasas puede parecer que se juega solo, pero, una vez que te explican todas las idas y vueltas, empiezas a ver la verdadera naturaleza del nuevo sistema de combate. Eso sí, dejemos de lado cuán “por turnos” es. Mientras que la acción siempre está en movimiento, antes de poder atacar necesitas que se cargue una barra que está dividida en distintas secciones; puedes hacer uso de estas secciones en cualquier momento, siempre y cuando al menos una esté llena.

Análisis – Final Fantasy XIII
La diferencia gráfica entre las consolas es levemente notoria y la Xbox 360 sale perdiendo.

Ahora bien, cada personaje puede tener varias “clases”, que se especializan en distintas cosas. Por ejemplo, los Commanders y los Ravagers son soldados, y los Synergist, Saboteurs y Medics se especializan en diferentes tipos de magia. La clave de la batalla es cambiar de paradigmas, que básicamente reorganizan el rol de cada integrante (tres en total) en la batalla. Por ejemplo, si estás atacando y tienes poca energía, puedes pasar a un paradigma más defensivo en el que uno de tus personajes es médico y automáticamente te cura. Pero cuidado, porque no quieres estar siempre a la defensiva, ya que cuanto más daño haces, más posibilidades tienes de causarle un Stagger (tambalearse) a tu enemigo. Esto multiplica progresivamente el daño recibido. Si a eso le sumamos que cada enemigo puede tener debilidades elementales que se corresponden con las habilidades de tus aliados (similar a Persona 4, pero no tan esencial), hay mucho que tener en cuenta.

Como dijimos, al principio puede ser muy aburrido, pero, a medida que empiezas a aprender qué es cada cosa y a cambiar de paradigma durante la batalla, todo se vuelve mucho más emocionante. Si a eso le sumamos que gráficamente se ve increíble, con mucho detalle, colores y una cámara que hace todo lo posible por mantenerte al borde del asiento. Por otro lado, las clases de cada personaje son predeterminadas, pero tienes la posibilidad de mejorarlas gastando puntos. Lo que no nos convenció es que, eventualmente, todos los personajes pueden ser todas las clases. Eso simplemente le quita la gracia.

Análisis – Final Fantasy XIII
Esta imagen del combate es antes del rediseño de la interfaz. También es una de las pocas que hay.

Mejoras y progresión

Al comienzo, la interfaz de mejoras puede ser confusa, pero una vez que le tomas la mano no solo es fácil de usar, sino también muy elegante. Aquí puedes gastar puntos para mejorar cada clase de manera individual, según para qué pienses usar cada personaje. El problema es que sigue siendo muy lineal: sigues un camino de mejoras hasta que se divide, pero ese camino nuevo solo conduce hasta una única habilidad. Nunca llega a haber grandes árboles de habilidades con opciones para diseñar los personajes a tu estilo.

Linealidad

El mayor problema que hemos tenido con el juego, y el problema que seguramente todos tendrán, es la naturaleza lineal del título. Es cierto que los JRPG no son tan abiertos o libres como los de Estados Unidos, pero lo lineal de este título va mucho más allá. Por ejemplo, la exploración de los títulos previos ya no existe. Las mazmorras son solo líneas rectas que dan la ilusión de exploración, pero esta está muy contenida. En ciertas ocasiones se divide en dos caminos, pero pronto te das cuenta de que es un camino sin salida y en el fondo hay un cofre. No es que esto haga que el juego sea malo, pero le quita parte de la magia y la libertad que caracterizó a la serie a lo largo de los años. Sin exagerar, la exploración aquí es caminar de corte de escena a corte de escena; está muy bien maquillado, pero eso es lo que es.

Apartado gráfico

En el departamento gráfico está de más decir que se ve de maravilla. Ya sean los cortes de escena, los escenarios o los personajes, todo tiene una fidelidad increíble y el mundo es realmente especial y único. Eso sí, quienes compren la versión de Xbox 360 podrán notar una leve bajada en la calidad gráfica. En parte se debe a que la resolución nativa es de 1024 x 576, pero, más allá de eso, lo que más molesta es lo comprimidos que están los vídeos. Aunque no todos sufren de esto, más de uno se ve realmente mal, mientras que en la PS3 son muy nítidos. Más allá de eso, la dirección artística es increíble, presentando un mundo hermoso por donde se lo vea.

Veredicto

Análisis – Final Fantasy XIII
Análisis – Final Fantasy XIII

A fin de cuentas, Final Fantasy XIII tiene todo lo que necesita para ser una digna entrada en la excelente franquicia de Square Enix, pero los fanáticos tienen que ser advertidos. Este es el Final Fantasy más lineal en toda su historia y no hay mucha gratificación para quienes amen la exploración. Las pocas veces que tienes campo abierto, lo único que hay para ver es mucho pasto y enemigos. El disfrute en Final Fantasy XIII se encuentra en dominar el combate, que es emocionante y vertiginoso, y también en la historia, que, aunque no es la mejor, hace un gran trabajo manteniéndote pegado a la silla. Puedes conseguir Final Fantasy XIII para Xbox 360 y PlayStation 3 por €64,95.

Puntaje: 88%

Conclusión: Un digno juego de Final Fantasy. Mucho más lineal que de costumbre, pero con un gran combate.

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