Cuando el software es abierto, cualquiera puede trabajar sobre él y contribuir a su código. Esto incluye a individuos y también a corporaciones. La última novedad es que Microsoft anunció un nuevo sistema operativo llamado Azure Cloud Switch, que está basado en Linux. Sin embargo, los reportes sobre una posible «distro Microsoft» para el público en general han sido severamente exagerados.
¿Por qué nos llama tanto la atención? Aunque el Top 10 de contribuyentes a Linux incluye a Intel, Samsung, IBM, Google y Texas Instruments, la relación entre Microsoft y Linux ha estado llena de conflictos y críticas. Por eso, cualquier señal de cooperación, o algo parecido, siempre se observa con sorpresa, aunque sea una buena noticia.
En el blog oficial de Azure, Kamala Subramaniam, arquitecta principal de redes Azure, presentó información sobre ACS, siglas para Azure Cloud Switch. Se trata de un sistema operativo multiplataforma cuyo objetivo es administrar el hardware de red, como los switches en los centros de datos. ACS fue diseñado tomando como referencia la especificación Switch Abstraction Interface, que Microsoft y otras compañías, incluyendo Dell y Broadcom, presentaron para el Open Compute Project en julio pasado. El sistema operativo será de uso interno, por lo que muchos se preguntan qué tiene de diferente. En esencia, Microsoft no usó su propia base de software, sino que decidió optar por Linux, lo que técnicamente convierte a ACS en una distro.
Azure Cloud Switch tuvo una demostración oficial en agosto pasado durante la conferencia SIGCOMM, donde se lo vio trabajando junto a desarrollos de otras compañías, confirmando su perfil multiplataforma. Hace unos años habría sido impensable que el gigante de Redmond utilizara código Linux para un proyecto. Hoy, con la profundización de la «era Nadella» y una mayor apertura en ciertos aspectos, el anuncio formal de una «distro Microsoft de uso interno» no parece tan descabellado. Como siempre, todos se verán beneficiados si esto ayuda a administrar mejor los grandes centros de datos y las granjas de servidores de las que dependemos a diario.