Los animales son una fuente de inspiración interminable para la robótica, y la última musa inspiradora han sido los bigotes, barbas o vibrisas de algunos animales. Un equipo científico creó bigotes electrónicos para que los robots puedan sentir el ambiente y detectar niveles de presión en el aire, obstáculos y el clima.
La naturaleza como inspiración
Muchos animales usan sus bigotes para sentir el ambiente que los rodea. Esos pelos táctiles muy sensibles entregan información sobre el clima y ayudan al animal a navegar su entorno con poca visibilidad y haciendo el menor ruido posible para no ser detectado por sus presas. Como si fueran antenas táctiles, los bigotes o vibrisas también sirven para controlar el balance del animal y la recepción de algunos olores.
Ahora, los científicos han revelado un prototipo para desarrollar bigotes electrónicos que podrían ser ampliamente utilizados por interfaces hombre-máquina y robots de última generación. La investigación en curso está siendo dirigida por el profesor de Ciencia de los Materiales, Ali Javey, de la Universidad de Berkeley, y el trabajo fue publicado recientemente en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias con gran aceptación.
Un material diez veces más sensible
Los bigotes están hechos de una combinación de nanotubos de carbono y nanopartículas de plata, aplicadas sobre fibras elásticas de alta proporción de aspecto. Estos materiales hacen que los e-whiskers sean bastante flexibles y demostraron ser unas diez veces más sensibles que los bigotes mecánicos publicados anteriormente por otro grupo de investigación.
Los bigotes electrónicos son muy sensibles y pueden detectar incluso un pascal de presión, que es aproximadamente la misma cantidad de presión que ejerce un billete de un dólar sobre una mesa. Para probar su funcionamiento, los investigadores generaron mapas de flujo de viento de dos y tres dimensiones, de alta calidad y en tiempo real. En una escala mayor, esto podría ayudar a los científicos ambientales a monitorear el clima con robots. Sorprendentemente, Javey establece que los e-whiskers son en realidad muy fáciles de fabricar y que, por lo tanto, tendrán un costo relativamente bajo.
Aplicaciones futuras
En el futuro, el equipo planea integrar estos bigotes en robots para que las máquinas puedan reunir más información sobre sus alrededores y manejarse mejor ante la presencia de obstáculos. Debido a que son ligeros, flexibles y muy sensibles, los bigotes electrónicos son un complemento perfecto para la próxima generación de robots inteligentes.
Además, estos bigotes podrían ayudar en el desarrollo de interfaces hombre-máquina para aplicaciones biomédicas: el equipo ha especulado que los bigotes electrónicos se podrían modificar y armar un sensor portátil que monitoree continuamente la frecuencia cardíaca y la fuerza real del pulso.
Por último, Ali Javey y su equipo mencionaron estar detrás de una piel electrónica que también tendrá el objetivo de interactuar con el ambiente.
Fuente: