Un grupo de científicos franceses ha utilizado la misma tecnología que emplean los satélites y aviones modernos para desarrollar un corazón artificial de mejor calidad. Según aclaran los ingenieros a cargo del diseño, el nuevo dispositivo imita las funciones del órgano original mucho mejor que sus antecesores.

Corazón artificial (casi como el real)
El invento presentado en París solo ha sido probado en animales

Un nuevo paso en una carrera que comenzó en 1982

Esta semana se presentó en París un nuevo modelo de corazón artificial, puesto a punto por una subsidiaria de la compañía madre de Airbus, la European Aeronautic Defense and Space Co. (EADS). Es un gran paso en la carrera para construir un corazón artificial de mejor calidad, que algún día ayudará a sobrevivir a las personas sin necesidad de recibir el transplante del corazón de otra persona.

La búsqueda de un dispositivo de este tipo comenzó en 1982, cuando al dentista jubilado Barney Clark se le implantó, en vez de un corazón de un cadáver, una bomba hecha de plástico y metal llamada “Jarvik-7”, en honor a su inventor, Robert Jarvik.

El invento presentado en París solo ha sido probado en animales, pero sus creadores confían en que sea un éxito, ya que se trata del primero capaz de determinar las necesidades del paciente y responder de acuerdo con ellas. Patrick Coulombier, jefe operativo de Carmat, la empresa a cargo del desarrollo, asegura que este corazón reproduce los sistemas de control de un avión dentro del organismo humano. Mientras que una serie de sensores, similares a los que miden la presión del aire y la altitud en un avión o un satélite, detectan parámetros como la velocidad de los latidos o la presión sobre las paredes del corazón, la electrónica determina y responde inmediatamente si el paciente necesita más o menos sangre.

Corazón artificial (casi como el real)
Un corazón artificial, más antiguo

Precio y ventajas sobre sus predecesores

El costo de este corazón francés ronda los 192 mil dólares (unos 150 mil euros), un valor que, si bien puede parecer elevado, es bastante inferior a los 195 mil euros que cuesta uno de los modelos avanzados de la empresa norteamericana Biomed.

Una de las características que hacen tan especial al nuevo corazón artificial es que ha solucionado una de las deficiencias más importantes que tenían sus predecesores: la imposibilidad de variar automáticamente la velocidad del bombeo de sangre. El dispositivo francés se parece más a un corazón real, porque dispone de dos válvulas para transferir la sangre a los pulmones y al resto del cuerpo, mientras que el resto solo cuenta con una.

Pruebas y próximos pasos

Este corazón ha sido implantado en ovejas durante lapsos de tres a seis meses, y los médicos franceses esperan hacer pruebas con seres humanos en los próximos dos años. Como decíamos, mientras que los corazones artificiales han sido utilizados para ganar tiempo mientras se consigue un órgano humano, se supone que este órgano artificial podría servir “para un plazo más largo”, proporcionándoles a millones de pacientes una mayor esperanza de vida.

Corazón artificial (casi como el real)
Corazón artificial (casi como el real)

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