El AGC (Apollo Guidance Computer) fue el ordenador de a bordo del módulo de mando y del módulo lunar de las misiones que, hace cuatro décadas, llevaron seres humanos a la Luna. Aunque ya existían circuitos integrados, la NASA no confiaba plenamente en su fiabilidad y prefirió no usarlos en la memoria ROM del AGC. En su lugar, estas ROM se “tejieron” con delgados cables de cobre y núcleos magnéticos, un sistema conocido como core rope memory. Estas memorias, fabricadas a mano por anónimas obreras textiles de Massachusetts, fueron esenciales para el éxito de las primeras misiones espaciales.

A pesar de que algunos siguen discutiendo si realmente el hombre llegó o no a la Luna, parte de la tecnología que usamos hoy se impulsó durante el desarrollo de las misiones Apollo. Todos conocemos las dificultades de enviar un astronauta a la Luna, hacerlo alunizar y volver. En la década de 1960, esto era aún más complejo, porque la informática estaba en pañales. Guiar una nave y posarla suavemente es algo que escapa a las posibilidades humanas. Un retraso de décimas de segundo en el encendido de un motor puede marcar la diferencia entre el éxito y un fracaso horrible. Sin embargo, un ordenador, sin gran potencia, puede realizar esas tareas sin problemas. La NASA lo sabía y decidió dotar a sus naves de un ordenador de a bordo: el AGC (Apollo Guidance Computer).

Core rope memory, la ROM de los Apollo
Core rope memory, la ROM de los Apollo.

Un ordenador para la Luna

Obviamente, hace 40 o 50 años, pensar en un ordenador era pensar en algo del tamaño de un departamento, pesado como una docena de elefantes y alimentado por miles de vatios de energía. Algo así no cabía en los módulos de la NASA. El gobierno de EE.UU. disponía de ordenadores más pequeños y limitados, diseñados para guiar los misiles balísticos Polaris, pero su potencia era insuficiente. El ordenador de los Apollo debía encargarse de la navegación y el guiado autónomo, algo así como un “piloto automático” prácticamente independiente de los astronautas. La empresa North American, designada por la NASA para desarrollar el módulo de mando (CSM), acudió al Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en busca de soluciones. Tras varias reuniones, concluyeron que podía construirse un ordenador de aproximadamente un pie cúbico, es decir, un cubo de unos 30 centímetros de lado.

Core rope memory, la ROM de los Apollo
Las memorias se empaquetaban en módulos.

Cómo funciona la core rope memory

Si bien la -para entonces- novedosa tecnología de los circuitos integrados estaba disponible, y la NASA compró cerca de un millón de chips para otros proyectos, lo cierto es que a la hora de dotar al AGC de una ROM no confiaron en el silicio. En lugar de chips, los programas del AGC se “cablearon” físicamente, un sistema similar a las memorias de núcleo de ferrita de la época. La core rope memory tenía una capacidad de unos 36 KB de 16 bits (la RAM era de solo 2 KB), con cada bit codificado con cables de cobre “tejidos” alrededor de pequeños toroides de una aleación de acero y níquel. Los núcleos ferromagnéticos funcionaban como transformadores: si el cable de una “palabra” pasaba por el interior de un núcleo y se emparejaba con el cable de un bit, se leía como un “uno” binario; si pasaba por el exterior, se leía como un “cero”.

Core rope memory, la ROM de los Apollo

Las mujeres que tejían las memorias

El sistema es extremadamente robusto. Durante el despegue del Apolo XII, varios rayos alcanzaron el Saturno V y provocaron el “cuelgue” del ordenador de a bordo, pero una vez en órbita, los astronautas lo resetearon y arrancó sin problemas. Muy pocos ordenadores modernos podrían sobrevivir a un evento así. La empresa Raytheon contrató a varias mujeres, algunas ex empleadas de empresas textiles, para cablear estas memorias. Tomaban los datos en sistema binario y los “cosían” en los núcleos metálicos. Los diseñadores de la NASA llamaban a estas ROMs “LOL memory”, por “Little Old Ladies memory”, algo así como “memorias de las viejecitas”, en referencia a las mujeres que las ensamblaban. Cada ordenador tenía seis módulos de memoria LOL, y cada uno requería más de un mes de trabajo. Luego se verificaban para asegurar que los programas y parámetros orbitales incluidos fuesen correctos, y quedaban listos para instalarse en los AGC.

El legado de los Apollo

La NASA usó, por supuesto, chips y transistores en otros componentes de estos ordenadores, pero las memorias se basaron en esta tecnología más antigua, la única que, para sus ingenieros, permitía el grado de seguridad que la misión necesitaba. Algunos afirman que las misiones Apollo impulsaron la miniaturización de los ordenadores, que pasaron de ser monstruos del tamaño de una habitación a pequeñas cajas de 30 centímetros. Seguramente esto es exagerado; posiblemente las aplicaciones militares de los ordenadores impulsaron más la reducción de su tamaño. Como sea, el esfuerzo de los ingenieros del MIT permitió crear ordenadores lo suficientemente pequeños para llevar al hombre a la Luna, y eso no es poca cosa.

Core rope memory, la ROM de los Apollo
Core rope memory, la ROM de los Apollo

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