Un cerebro de laboratorio al mando de un F-22

Construido en la Universidad de Florida a partir de 25.000 neuronas de rata, el cerebro fue capaz de controlar un avión F-22 virtual. Así como hace poco en IBM imitaron el comportamiento de un cerebro de rata en el superordenador BlueGene/L, ahora científicos de la Universidad de Florida han desarrollado un cerebro artificial con neuronas de rata.

EEUU: pilotan un avión con un cerebro artificial
EEUU: pilotan un avión con un cerebro artificial

Este cerebro fue construido en el laboratorio de la Universidad, con 25.000 neuronas que habían previamente sido extraídas del cerebro de una rata. El proyecto es dirigido por Thomas DeMarse, profesor de Ingeniería Biomédica en la Universidad.

Luego de la extracción, las neuronas fueron colocadas en una placa de Petri, que es una caja circular utilizada en los laboratorios para preparar los cultivos. Apenas fueron colocadas en la placa, las neuronas, que estaban aisladas, comenzaron a desarrollar conexiones microscópicas entre sí.

En la placa de Petri había además una cuadrícula de sesenta electrodos, que fueron los encargados de comunicar al cerebro artificial con el software de control del avión F-22.

La conexión con el simulador

Al conectar ordenador y cerebro artificial, se estableció entre ambos una conexión bidireccional similar a la que se logra cuando es nuestro cerebro el que comanda el simulador. El cerebro artificial fue aprendiendo de manera gradual a controlar el avión, valiéndose de los datos que recibía del simulador.

Antes de la conexión hubo que escribir los algoritmos de inteligencia artificial que enseñarían a las 25.000 neuronas a obtener información y tomar decisiones a partir de esa información. Son esos algoritmos los que ayudan a las neuronas a analizar los datos y responder al simulador mediante el envío de señales a través de los electrodos.

Al obtener esas señales, el simulador podía efectuar maniobras que modificaban su rumbo y comportamiento.

Un detalle muy interesante fue que luego de varias horas de prueba el cerebro artificial fue aprendiendo a controlar el avión en condiciones meteorológicas muy variables, desde cielo despejado y luz de día hasta noches tormentosas. Es decir, con un cerebro de rata no solo han logrado guiar a un robot para encontrar el camino de salida de un laberinto, sino que cada vez los avances son mayores.

Un futuro como copilotos

Ahora la esperanza de los científicos está puesta en que estos cerebros artificiales puedan en el futuro ser copilotos (junto al ordenador de a bordo) de aviones comerciales verdaderos.

Además, el uso extendido de este tipo de cerebros artificiales podrá ayudar a los científicos a comprender un poco mejor el funcionamiento del cerebro cuando se ve afectado por enfermedades neurológicas variadas, como epilepsia o Alzheimer.