En el pasado comentamos la inteligente y práctica cualidad de algunos materiales que se autoreparan: celdas solares, trozos de grafeno o cables que recuperan sus propiedades después de un tirón destructivo. El potencial de estos materiales es enorme si pensamos en ingeniería espacial o en productos terrestres de difícil mantenimiento. Esta vez no solo te recordaremos cómo funciona el cable que se repara solo, sino que ahora podremos mostrarlo gracias a un reciente video de la Universidad del Estado de North Carolina.
Principalmente puesto en los ojos de todos gracias a la ciencia ficción de las películas, la autorreparación de algunos materiales o seres vivos ha atravesado diferentes caminos en la imaginación colectiva, y hace una década llegó a los laboratorios científicos para iniciar las primeras pruebas sobre su factibilidad. Con algunos experimentos ya conocidos, pasó bastante tiempo desde que pudimos conocer el proyecto por el cual los universitarios de Arizona estaban perdiendo horas de sueño. En ese acercamiento a la tecnología se hablaba de un nuevo tipo de polímeros, dotados con la capacidad de autorrepararse a través de un láser infrarrojo y fibra óptica. Ahora tenemos otro modelo de material que se “cura solo”, y este es el cable que se repara solo de la Universidad del Estado de North Carolina, EEUU. Y como nos gusta ir al grano en cuestión de imágenes, aquí está el video.
Cómo funciona
Estos cables tienen un núcleo de metal líquido y una vaina de polímero que puede reconectarse a nivel molecular con solo hacer presión sobre cada una de las partes cortadas previamente. En el video se aprecia cómo está compuesta su estructura superficial y cuánta presión aproximada se necesita para romperlos y para volver a unirlos. La curación no ocurre en el momento en que el usuario aplica presión, sino en el tiempo que pasa desde que las partes vuelven a estar juntas: es entonces cuando empiezan a reconectarse gracias a la vaina de polímeros, que ya vimos en acción autorreparadora en el pasado.
Como se indica en el video, el cable sana tanto mecánica como eléctricamente, por lo que su funcionamiento vuelve a ser como el de antes de ser cortado. Esto se debe a la mezcla de metal líquido que los compone, una combinación de indio y galio que mantienen excelentes capacidades conductoras, además de una extrema flexibilidad.
Usos en ambientes de alto estrés
Al tratarse de materiales flexibles y resistentes, además de autorreparables, el Dr. Michael Dickey, profesor asistente de ingeniería química y biomolecular en la NC State, indicó que estos cables tienen un gran potencial para usarse en tecnologías que pueden ser expuestas a ambientes de alto estrés.
Esta tecnología para crear cables a través de pequeños canales llamados “canales de Micro fluidos” es muy importante, ya que proporcionan el material adecuado para que, cuando el cable es cortado, el metal líquido se oxide rápidamente y forme una especie de ampolla que evita que se derrame el contenido. Solo cuando las partes se juntan otra vez, esta ampolla cede gracias al trabajo molecular y el circuito vuelve a ser funcional.
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