La carga inalámbrica actual y sus límites
Lo que conocemos hoy por transferencia inalámbrica de electricidad está muy lejos de lo que imaginó Nikola Tesla. Básicamente, colocamos dispositivos compatibles sobre una superficie especial. Varias compañías están convencidas de que hay un amplio margen para optimizar ese método, hasta el punto de que la gente de Disney Research convirtió una habitación completa en un cargador inalámbrico.
El estándar Qi nos ha permitido acceder a una forma efectiva, pero limitada de recarga inalámbrica. Diferentes cargadores sugieren que la distancia entre el dispositivo y la superficie no sea mayor a cuatro centímetros. Eso no hace otra cosa que anclar a smartphones y tablets, cuando el sueño de la recarga inalámbrica apunta en la dirección de restaurar energía al mismo tiempo que utilizamos nuestros gadgets o los llevamos en el bolsillo. Técnicamente, la tecnología para una recarga a mayor distancia existe, pero eso la hace más peligrosa y costosa. La clave está en combinar lo mejor de ambos mundos: seguridad y estabilidad con recargas eficientes y libertad de movimiento. La gente de Disney Research parece haber dado un gran primer paso.
La propuesta: una habitación cargadora
Su técnica fue bautizada como QSCR (Quasistatic Cavity Resonance). Como prueba de concepto, construyeron una habitación de 4,8 por 4,8 metros con paredes, techo y estructura hecha de aluminio. En el centro, un poste de cobre con quince capacitores (quince en total). Un generador de señales ubicado fuera de la habitación inyecta un tono de 1,32 MHz, que pasa por un amplificador. Una bobina receptora conecta la señal a los capacitores del poste, y la energía se transmite a pequeñas bobinas en los dispositivos, que trabajan en la misma frecuencia resonante de los campos magnéticos. En teoría, el sistema podría introducir un máximo de 1.900 vatios, pero los investigadores proponen un número mucho más bajo y continuo: 100 vatios, suficiente para recargar unos diez dispositivos a la vez.
La letra pequeña
Ahora, la letra pequeña. El primer problema del prototipo es que los dispositivos deben colocarse de forma perpendicular a los campos magnéticos, aunque este detalle se minimiza con el uso de tres bobinas ortogonales. El segundo es que, debido a la tasa de absorción específica, todos los ocupantes deben mantenerse a una distancia mínima de 46 centímetros del poste. Para cerrar, un punto a favor: el sistema puede cambiar de escala sin dificultades, permitiendo crear espacios más grandes o pequeños.
Puedes consultar todos los detalles en el Sitio oficial del proyecto.