En Ghana, a finales de la década de 1980, algunos emprendedores crearon los primeros videoclubes y desarrollaron el concepto de cine móvil. Equipados con videocaseteras, televisores, varias copias de películas en VHS y el imprescindible generador portátil, recorrieron el país popularizando múltiples géneros mientras buscaban nuevos clientes. En ese momento surgió la necesidad de hacer publicidad, lo que nos lleva a los posters pintados a mano...
Los cines móviles y los videoclubes se multiplicaron, creando un entorno mucho más competitivo, lo que planteó el desafío de promocionar los títulos con mayor dedicación. El principal problema era el coste: las plataformas de impresión resultaban prohibitivas para este mercado en auge, así que se recurrió a artistas locales con diferentes niveles de habilidad. Usando bolsas de harina como lienzo, algunos de esos artistas se limitaban a reproducir, hasta cierto punto, el contenido del cartel original, pero en la mayoría de los casos dejaban volar su imaginación...
Galería: los mejores posters africanos pintados a mano