El periódico New York Times ha publicado una interesante nota en la que predice que en los próximos 20 meses los beepers podrían dejar de usarse por completo y muestra la vida de los talleres de reparación de beepers, o pagers.
Un símbolo de estatus
Estos dispositivos fueron en los 90 una suerte de "estrellas de la comunicación", y tenerlos implicaba ser una persona importante y necesaria para el mundo. Resumiendo: poseer un beeper otorgaba status.
En esos tiempos, tener un móvil era de "nerds" o geeks fanáticos de la tecnología, y la gente común no veía el sentido de poseer uno: eran pesados, feos, del tamaño de un ladrillo y la duración de su batería no se medía en días sino en minutos.
Cifras de un declive
Con el tiempo eso fue cambiando y las estrellas de la comunicación han pasado a ser los móviles. Pero a pesar de la continua baja en las suscripciones a servicios de beepers, su cifra aún se mantiene en los 7,5 millones en EEUU. Aunque parezca mucho, si tomamos en cuenta que en 1999 el número era de 45 millones, podemos ver el franco declive de este servicio.
Un mercado que aún resiste
Y si el New York Times no se atreve a pronosticar su completa desaparición es porque todavía queda un sector de mercado para la gente que los usa, sobre todo teniendo en cuenta que un abono regular a un servicio de pager cuesta 8 dólares, contra casi 50 dólares del servicio más barato de las compañías de móviles.
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