Científicos pertenecientes a diferentes universidades están creando una nueva clase de robots capaces de cambiar de forma y aptos para realizar diferentes tareas. Cada uno de estos estaría a su vez compuesto por una gran cantidad de pequeños robots que se coordinarían entre sí para dar lugar a las diferentes configuraciones.

Una nueva forma de construir robots

La idea no deja de ser novedosa: en lugar de construir un robot específico para cada tarea que se nos ocurra, se fabrican una buena cantidad de componentes inteligentes más pequeños, que pueden ensamblarse entre sí de muchas formas distintas para crear, sobre la marcha, el tipo de robot que haga falta.

El proyecto Symbrion

El proyecto cuenta con una inversión inicial de 6 millones de euros, y el trabajo de estos investigadores se centra en el desarrollo de un verdadero enjambre de robots no más grandes que un terrón de azúcar. Al autoensamblarse entre sí, estos pequeñines darán vida a un robot de mayor tamaño con la capacidad de mutar de forma a su antojo.

Los científicos de la Universidad West of England de Bristol han llamado a este proyecto Symbrion, y afirman que los primeros enjambres inteligentes estarán listos para utilizarse en solo cinco años, un plazo que a primera vista parece demasiado breve. Tendrían aplicación en campos tales como la medicina, la industria o la exploración espacial. Cada pequeño robot estaría equipado con tentáculos o ruedas para poder desplazarse de forma independiente, y se comunicaría con sus pares mediante el empleo de rayos infrarrojos.

Comunicación entre módulos

No existe información disponible sobre los motivos que han llevado a la elección de los IR para la comunicación entre módulos, ya que exige que el emisor y el receptor se encuentren alineados y a corta distancia, mientras que otros sistemas (como el WiFi o Bluetooth) son mucho más flexibles y eficientes.

Tamaño e inteligencia colectiva

El tamaño de estos enjambres sería muy importante: estarían compuestos de hasta 10.000 robots miniatura. Al formar un único organismo artificial mayor, sumarían sus capacidades “intelectuales”, brindando una mayor y más avanzada inteligencia al grupo. El nombre de “Symbrion” proviene de la frase “Symbiotic Evolutionary Robot Organisms”, algo así como “Organismos Robot Evolucionados en Simbiosis”.

Autorreparación e inspiración natural

Los investigadores esperan que el grupo de pequeños robots sea incluso capaz de detectar problemas en el enjambre y llevar a cabo las acciones necesarias para corregirlos. Esto permitiría, por ejemplo, que un módulo reemplace a otro dañado de forma automática. En caso de que se detectase algún fallo, los robots individuales intercambiarían información unos con otros dentro del enjambre para intentar resolver el problema.

Este enfoque multi-robótico empleado por los científicos no es casual, ya que en la naturaleza existen muchos enjambres de insectos (tales como las hormigas) que funcionan de una manera similar.

La opinión de Jon Timmis

Jon Timmis es el líder del equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York, que también participa del proyecto. “Esta es un área de investigación cuya importancia va aumentando progresivamente. Podríamos ser capaces de usar el poder de colaboración de múltiples robots en situaciones donde la intervención humana no fuera posible”, dice Timmis. Y agrega: “por ejemplo, se podría soltar a un enjambre de Symbriones en un edificio colapsado por el efecto de un terremoto, y entonces se organizarían en equipos para levantar escombros o para buscar a los supervivientes. Claramente, habrá de pasar mucho tiempo antes de que puedan realizarse todas estas cosas, pero el trabajo que hacemos en este proyecto nos permitirá comenzar la construcción de los robots del futuro”, concluye.

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