En 1966 se exponía al mundo el descubrimiento que inició la revolución en las comunicaciones. Internet debe su existencia misma a este invento. Con un tubo bien delgado, luz y un poco de know-how tenemos los componentes para la transmisión de información alrededor del mundo.
La revolución de las comunicaciones llegó 40 años atrás, cuando un paper fue puesto a disposición de la comunidad de la ingeniería.
El hallazgo de 1966
En 1966, los doctores Charles Kuen y George Hockham, ambos muy jóvenes y dedicados a la investigación en Standard Telecommunications Laboratories, convocaron a un encuentro en el Instituto de Ingenieros Eléctricos en Londres para comunicar al mundo sus descubrimientos en la transmisión de datos a través de fibra óptica.
Se había usado fibra óptica antes de su descubrimiento, pero la atenuación era muy alta y la pérdida llegaba a muchos decibeles por kilómetro. Esto hacía que la fibra óptica fuera poco rentable y nada confiable para transmitir datos.
Sin embargo, ellos hallaron que la atenuación se debía a imperfecciones en el método de transmisión de la luz y no era inherente a la fibra.
Del escepticismo a la revolución
Pero su demostración fue recibida con escepticismo y mucha gente directamente se rió en sus caras.
Hubo que esperar cuatro años para que una empresa pudiera desarrollar un sistema más perfecto con la ayuda de los doctores, y recién ahí la comunidad científica pudo darse cuenta de la revolución que estaba por desatarse: hoy debemos a la fibra óptica la existencia de la internet misma.