La firma española Fon venderá routers subsidiados como parte de un plan de largo alcance: la idea es transformar las redes inalámbricas domésticas en hotspots o puntos calientes de uso público.
Una red social alrededor del Wi-Fi
Para ello, Fon, la firma española creada por el argentino Martín Varsavsky, venderá routers que permitirán a la gente navegar de manera inalámbrica por apenas 4 euros. La compañía cuenta con el apoyo de Google y Skype y apunta a crear redes inalámbricas públicas a través del mundo entero.
Varsavsky afirma que mientras el Wi-Fi es universal en las ciudades, el acceso no lo es. Fon tiene como objetivo tener 50.000 puntos calientes o hotspots en todo el mundo para septiembre de este año, 150.000 para fines de año y 1.000.000 para fines de 2007.
A la fecha, unas 54.000 personas se han registrado para unirse a la red; es decir, se han vuelto “foneros”, como se denominan cariñosamente entre ellos.
Cómo funciona el plan
La compañía espera crear una red social a la par del negocio. El router que ofrecerá está diseñado para superar los obstáculos que puedan surgir y ayudar a los consumidores a instalar hotspots rápidamente utilizando el software de Fon. A cambio del router, los usuarios deben aceptar compartir sus conexiones inalámbricas con otros “foneros” durante 12 meses.
Los usuarios se registran en el sitio de Fon y allí dan de alta su router, que luego permite a otros foneros acceder a su red de manera segura.
Obstáculos técnicos y legales
Varsavsky está feliz de haber cambiado las leyes económicas del wi-fi, aunque sabe que aún quedan obstáculos técnicos y legales por superar. Por un lado, las redes inalámbricas actuales tienen un límite de alcance operacional, por lo que Fon necesitará un verdadero ejército de foneros para lograr el cometido de brindar alcance.
Por el lado legal, es casi seguro que Fon se enfrente con las empresas que planean ofrecer acceso inalámbrico en las grandes ciudades como San Francisco, mientras que los proveedores de internet seguramente tampoco querrán permitir que sus redes se conviertan en públicas sin ganancia alguna.
Iniciativas como esta merecen ser destacadas, ya que enaltecen y humanizan un medio rodeado de tecnología que a veces puede ser fría, y aportan soluciones creativas para reducir la brecha digital.
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