Al igual que lo haría cualquier director de Hollywood, toda saga debe terminar en una trilogía, y hemos decidido que así será con nuestra galería de software antiguo. En esta ocasión, trataremos de obedecer lo mejor posible a la voluntad de nuestros lectores. Han recomendado programas y lenguajes de programación que son verdaderas piezas de museo, y lo único que nos podría impedir que aparezcan en esta galería es que, por alguna razón, no haya imágenes disponibles. Aún así, es un desafío que estamos dispuestos a aceptar. Aquí vamos.
El cierre de la trilogía
El efecto "retro" nos ha atravesado de punta a punta. Dos galerías de hardware, dos de software, el excelente artículo sobre la evolución de los ordenadores que publicó Ariel recientemente, y la historia de Microsoft Windows (dos entregas hasta ahora) nos han mantenido en el curso correcto. Y hoy ha llegado el momento de cerrar el círculo. Uno de ellos, al menos.
En esta tercera entrega de la galería de software antiguo trataremos, dentro de lo posible, de satisfacer las demandas de nuestros lectores, que han recomendado programa tras programa sin cesar.
Hay software que ciertamente ha marcado momentos específicos de nuestras vidas. La primera vez que me senté frente al DOS estaba aterrorizado. Ni siquiera quería tocar el ordenador, por miedo a hacerle algo malo, ya que su tamaño, en comparación con la Commodore 64 que utilizaba para jugar, era gigantesco. Pero uno pierde el miedo, aprende (con "prueba y error" a cada rincón) y avanza.
Estos programas, ahora obsoletos, nos acompañaron a través de ese camino. Y estas galerías son un pálido homenaje en comparación con lo que nos han dado, pero con ellas van nuestro respeto y nuestros recuerdos. En cuanto a sus pedidos, aquí los tienen.