En un nuevo homenaje implícito a las desventuras inspiradoras de los hermanos Wright, y en pos de demostrar las cualidades de los materiales livianos en connivencia con el ingenio, un grupo de estudiantes de la Universidad de Maryland lleva varios años construyendo un helicóptero de propulsión humana. Recientemente han anunciado la finalización de su exigente construcción, a la que han nombrado Gamera, y ya se alistan para romper un récord que permanece invicto desde hace más de 30 años.
Características del Gamera
El helicóptero de propulsión humana, llamado Gamera en honor a la tortuga gigante voladora que acechaba a los indefensos ciudadanos japoneses en la película de ciencia ficción de mediados de los 60, está ahora equipado con cuatro rotores (uno por eje), y el módulo donde se ubica el conductor se encuentra en el medio de la estructura en forma de X. Cada uno de sus travesaños tiene 18 metros de largo, y sus aspas, unos 13 metros. En cuanto al peso, se ha disminuido drásticamente en el último modelo: pasó de los 63,5 kilos a unos 45,3 kilos, lo que otorga más capacidad de vuelo sin perder estabilidad ni capacidad de carga. Quien manipulará el instrumento será una mujer, cuya anatomía apenas agregará 50 kilos al helicóptero, creando una masa a elevar de 95 kilos.
Materiales ultraligeros
Estos niveles de peso en el helicóptero de propulsión humana pudieron ser alcanzados gracias a la utilización de material de constitución liviana, como la madera balsa, la fibra de carbono, la goma espuma y otras aleaciones de escasa densidad. Por eso, los componentes más fundamentales de la estructura del Gamera, como sus aspas o travesaños, están dotados de una tecnología de construcción que utiliza filamentos de cuerdas compuestas, material que se basa en el uso de fibra de carbono unidireccional, que provee una mejor relación de rigidez-peso, algo que se considera vital en aviación y de una relevancia imprescindible para cualquier industria vehicular.
Un récord que lleva más de 30 años invicto
Con esta máquina completada, el equipo de estudiantes intentará el miércoles próximo la hazaña de alzarse con el récord mundial de vuelo de helicóptero de propulsión humana. Para conseguirlo tendrán que mantenerse en el aire a unos 3 metros de altura durante más de un minuto y circular con el necesario control de sus movimientos por un terreno limitado de 10 metros cuadrados. Son dimensiones que, dado el tamaño del helicóptero, pueden parecer escasas, pero que sin embargo demandan una precisión que, por el estado del invento, todavía está muy verde. De todas formas, con estas consignas cumplidas, el grupo podrá hacerse un lugar en la historia a través del registro de récords más famoso; además, conseguirían batir también el Desafío Sikorsky, organizado en 1980 por la AHS (American Helicopter Society) y que premia con un cuarto de millón de dólares a quienes cumplan con los requisitos más arriba descritos.
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