Organizaciones de hackers de todo el mundo se oponen a las políticas de los gobiernos de instalar cámaras en espacios públicos.
La protesta de Quintessenz
Cuando el gobierno austríaco aprobó una ley que le permitía a la policía instalar cámaras de seguridad en lugares públicos, el grupo Quintessenz llamó a protestas. Miembros de la organización se las arreglaron para interceptar las imágenes de la cámara mediante un barato receptor satelital de 1 GHz. La señal era entonces decodificada utilizando hardware diseñado por miembros del grupo y activistas alemanes.
Luego comenzaron a ingeniárselas para tapar las cámaras con globos, láseres y dispositivos infrarrojos. También advirtieron a los internautas de todo el mundo de que las cámaras de vigilancia sin la correspondiente configuración de seguridad pueden ser accedidas desde cualquier rincón del planeta.
Publicaron en un sitio web una lista con todas las cámaras que encontraron en internet mediante la sencilla búsqueda en Google: axis-cgi/. Así uno puede saber si cerca de donde uno vive, sobre todo si uno es austríaco, hay videocámaras del gobierno vigilando espacios públicos.
El descontento en Europa
En Europa en general, la opinión pública viene mostrando su descontento por este tipo de medidas que los gobiernos quieren imponer con la excusa de seguridad nacional. El gobierno holandés, que alguna vez fue visto como progresivo y liberal, está ahora instalando cámaras en las calles. La intención de la policía de ese país es guardar gran cantidad de datos para luego poder utilizarlos inclusive en interrogatorios.
Los defensores del pueblo alegan que de este modo se pueden conocer las rutas de tránsito de una persona, con quién habla por celular o los sitios de internet que visita. Por ello, grupos de hackers de toda Europa intentan ahora juntar la mayor cantidad de datos posibles de los políticos y la policía, para exponerlos en público y mostrarles un poco cómo se siente estar vigilado...
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