Los implantes día día mejoran su tecnología y hemos llegado al punto donde los implantes se “derriten” en la superficie cerebral para obtener la información de una manera más efectiva. Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania crearon estos nuevos implantes, que “maximizan el contacto entre los electrodos y el tejido cerebral, mientras que minimiza el daño al cerebro.”

Cuando uno habla de un delicioso plato, algunos podrían describirlo como que se “derrite en el paladar”, pero definitivamente no usarían esa frase para hablar de un implante. Por lo menos hasta ahora, ya que unos científicos en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania han creado unos nuevos implantes que se “derriten” en la superficie cerebral… tal vez podrían haber usado la palabra “funden”, pero no.

Un contacto más efectivo y menos dañino

El mayor problema con los implantes hoy en día es la efectividad con la que reciben la información del cerebro y este nuevo tipo de implantes mejoraría considerablemente ese problema. Según indican sus creadores, los nuevos implantes, que son “ultra finos y flexibles”, hechos parcialmente de seda, pueden captar la actividad cerebral con mucha más efectividad que los usados anteriormente. Walter Koroshetz, director del National Institute of Neurological Disorders and Stroke, explica: “Estos implantes tienen el potencial de maximizar el contacto entre los electrodos y el tejido cerebral, mientras que minimiza el daño al cerebro.”

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Los nuevos implantes pueden captar la actividad cerebral con mucha más efectividad.

El implante contiene electrodos metálicos de 500 micrómetros de tamaño, casi cinco veces el grosor de un cabello humano. A diferencia de otros implantes, este no tiene electrodos punzantes o superficies rígidas, lo que disminuiría considerablemente el daño al cerebro. Además, al “derretirse”, se amolda a la superficie cerebral, lo que le ofrece una mejor estabilidad. Por lo general, cuando el cerebro se mueve dentro del cráneo, hace que los implantes cambien su posición, dificultando aún más la recuperación de información.

Nuevas aplicaciones médicas

Hasta ahora, este nuevo tipo de implantes ha mostrado mucho potencial en enfermedades graves. En personas con epilepsia, los puntos de contacto podrían utilizarse para detectar cuándo comienza un ataque y hasta enviar pulsos para detenerlos. Y en individuos con lesiones en la médula espinal, la tecnología ha mostrado promesas para leer señales complejas del cerebro que controlan el movimiento, para luego redireccionar esas señales a músculos sanos o prótesis.

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Sus creadores dicen que con los nuevos implantes, el daño cerebral es menor.
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Implantes que se “derriten” en el cerebro

Materiales y diseño

Se eligió seda como material no solo por su flexibilidad, sino porque es lo suficientemente durable para soportar las huellas de los electrodos metálicos y otros dispositivos electrónicos. También pueden diseñarse para evitar reacciones inflamatorias y disolverse en el momento deseado, ya sea inmediatamente después de la implantación o años más tarde. Los puntos de contacto consisten en 30 electrodos con un patrón de 5x6 dispuestos en una capa ultra fina de polyimide, un tipo de polímero muy resistente. Es la mezcla de seda y polyimide la que, al entrar en contacto con el cerebro, se “abraza” a la superficie.

Estos implantes fueron probados en animales y grabaron la actividad cerebral en respuesta a la estimulación visual. Encontraron que estos nuevos implantes captaban señales mucho más completas que otros implantes. En el futuro, planean mejorar el diseño para que la grabación sea de mayor resolución. Según dijeron sus creadores, sería posible comprimir el implante de tal manera que pueda ser enviado al cerebro mediante una sonda.

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