La “copa de Pitágoras” es un recipiente con un mecanismo que impide que lo llenes más de lo debido. No necesita sensores sofisticados para controlar el nivel del líquido: se basa en el sencillo principio de los vasos comunicantes, conocido desde hace milenios. Según la leyenda, fue ideada hace unos 2500 años por el matemático y filósofo griego Pitágoras de Samos, y todavía hoy sigue sorprendiendo a quien la ve funcionar.
Algunos mecanismos antiguos resultan sorprendentes por la habilidad con la que fueron construidos. La denominada “copa de Pitágoras”, que algunos autores llaman “vaso de Tántalo” y otros aseguran que fue inventada por Arquímedes, es uno de ellos. Se trata de una copa de vino muy especial que se vacía sola cuando el nivel del líquido que contiene supera una cierta cota. La leyenda dice que Pitágoras de Samos (el matemático y filósofo griego más conocido por su famoso teorema sobre la hipotenusa y los catetos de un triángulo rectángulo), durante las obras de abastecimiento de aguas de Samos, hace unos 2500 años, restringió la cantidad de alcohol que podían beber los trabajadores inventando lo que él llamaba “la copa justa”. Este recipiente se vaciaba por completo cuando el vino sobrepasaba una marca, castigando la codicia del bebedor. No existe un acuerdo general sobre la veracidad de esta historia, pero lo cierto es que este invento es muy antiguo y funciona perfectamente. Pero, ¿cómo lo hace?
¿Cómo funciona la “Copa de Pitágoras”?
En realidad, el principio de funcionamiento hoy puede ser comprendido por cualquiera: no es más que una aplicación práctica de un principio básico de la hidrostática. Desde el punto de vista constructivo, la copa de Pitágoras consiste en un vaso en cuyo interior se encuentra una columna que posee un tubo interno. Ese tubo tiene un orificio dentro del vaso, cerca del fondo, sube por el interior de la columna hasta la parte superior y vuelve a bajar hasta salir por la parte baja de la misma. El segundo orificio de este tubo está en el exterior de la copa y es por donde se escurre el contenido cuando el nivel del líquido lo permite. Al añadir agua al vaso, esta permanece en su interior hasta que se supera el nivel en el que el tubo interno de la columna central gira 180 grados, momento en que la copa se vacía por completo. Esto ocurre porque al llenarse la copa también se llena el tubo, desplazando el aire que había en su interior. En cuanto el agua del tubo empieza a caer, todo el líquido del vaso le sigue y deja el recipiente vacío.
El principio fundamental en el que se basa el vaso es el que conocemos como “principio del sifón”, el mismo que utilizamos en casi todos los desagües de nuestras casas. Consiste en un tubo en forma de U invertida por el cual el líquido puede subir hasta una cierta altura para luego bajar por otra mayor. El sistema funciona gracias a la gravedad, que hace caer el líquido, y a la presión atmosférica, que empuja sobre la superficie libre del líquido y, gracias al Principio de Pascal, “se transmite con igual intensidad en todas las direcciones y en todos los puntos del fluido”.
Hoy se ha convertido en un simple pero curioso recipiente que se vende en casas de artículos de chascos o como recuerdo para los turistas que visitan Samos. Pero es interesante saber que detrás de su desarrollo posiblemente se haya encontrado nada más ni nada menos que Pitágoras. ¿No te parece?