La famosa frase la necesidad es la madre del ingenio cobra todo su sentido cuando recordamos los sistemas informáticos del pasado. Los programadores tenían que ingeniárselas para superar, evitar o incluso explotar las limitaciones de aquellas máquinas, y la música no quedaba fuera de ese desafío. El excelente canal The 8-Bit Guy en YouTube nos muestra algunos detalles sobre cómo funcionaba el sonido en viejos ordenadores y consolas, y cómo fue evolucionando.

La evolución de la música en los videojuegos
Música videojuegos

El sonido en los primeros sistemas

Piensa en la canción de un videojuego clásico. No importa cuál: trae ese recuerdo de regreso y reproduce el sonido en tu cabeza. No fue difícil, ¿verdad? Algunas tonadas se quedan grabadas a fuego en nuestra memoria, no solo por su calidad sino también por su impacto. Mi primer ordenador no tenía tarjeta de sonido, y todos los ruidos salían del altavoz integrado. Aún hoy podría reconocer la música de Prince of Persia a un kilómetro de distancia, y a pesar de sus limitaciones, el sonido era fantástico. ¿Cómo lograban algo así? El último vídeo de The 8-Bit Guy nos lo explica.

Del procesador a los chips dedicados

Al principio, el procesador se encargaba de todo el sonido, y aunque los programadores podían extraer tonos relativamente complejos, el proceso consumía muchos recursos. Solo unos años después llegaron chips dedicados para ordenadores y consolas. La cantidad de canales era limitada: el Nintendo NES tenía cinco, mientras que el Commodore 64 solo tres. Aun así, en el Commodore 64 los desarrollos resultaron más impactantes porque cada canal podía emitir hasta cuatro tipos de sonido diferentes, mientras que en el NES cada canal solo emitía un solo tipo de sonido. Además, los jinetes del Basic descubrieron que se podían cambiar los sonidos de manera dinámica y en tiempo real, lo que abrió paso a combinaciones muy avanzadas y a cosas como el movimiento chiptune.

Los años 90: tarjetas de sonido y sampling

En la década de los 90 aparecieron las primeras tarjetas dedicadas para IBM PC y compatibles, entre las que destaca la AdLib, basada en el eterno Yamaha YM3812. Con nueve canales programables de forma independiente, el sonido en los ordenadores cambió para siempre. Pero quedaba un truco más: el muestreo o sampling PCM. Esta tecnología encontró gran aceptación gracias al Commodore Amiga y a la música en formato MOD, parte del ADN de la cultura demoscene. Hoy podemos disfrutar de soundtracks enteros para cada juego, pero los viejos «beeps» y «boops» no han perdido su encanto.

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