Uno de los componentes más importantes y también uno de los más interesantes del ordenador. Como componentes y tecnología, tienen una larga e interesante historia que se remonta a la década de 1950 y un futuro por delante cuyo final cuesta vislumbrar. Tal vez una de las razones por las que nos resultan tan fascinantes es cómo los ingenieros de las últimas décadas los han hecho mejorar en todos los aspectos: fiabilidad, capacidad, velocidad, consumo de energía y mucho más. Sobre esto te contamos aquí, donde repasamos algunos momentos claves de la evolución del disco duro en cuanto a capacidad de almacenamiento, formatos y tamaños.
Compañeros de todos los días, preocupación de millones, componentes de hardware que hasta tu mamá conoce: el disco duro tiene una historia rica en pasos de desarrollo hasta el día de hoy. Una de las características salientes de la evolución de los discos duros es aquello por lo que la media de los consumidores los identifica: su capacidad. Cuesta creer, para quienes recién tocaron la superficie fría de un disco duro cuando estos llegaron de forma masiva a la PC hogareña con discos de 1 GB, que antes de esa masividad los discos duros para ordenadores personales vinieran con 5 MB de capacidad total. ¡5 MB! Un disco duro en el que cabría solo un mp3. ¿Qué te parece? Otros tiempos, otras necesidades, otro estado de desarrollo de la tecnología y una informática incipiente y casi cavernícola en relación con lo que vemos hoy, ya 20 años después de la masividad comercial y a más de 60 de la primera aparición de un disco duro.
La inspiración: la tarjeta perforada
Algunos podríamos decir que el primer disco duro es el cerebro humano, las paredes de las cavernas del pleistoceno, las culturas con escritura o el abuelo que contaba historias. Pero en lo que a la informática se refiere, los primeros discos duros podrían ser las tarjetas perforadas, en las que se recopilaba información digital para programas y ordenadores. Estas tarjetas se utilizaron ampliamente durante toda la primera mitad del siglo XX en máquinas de procesado que guardaban, ingresaban y resguardaban información. Durante el Holocausto, el terror nazi las usaba para llevar un sistema de contabilización de sus prisioneros, municiones y otros datos. Menos tétrico, la IBM 305 todavía daba cabida a estas tarjetas perforadas, aunque al poco tiempo empezaron a utilizarse los discos duros.
IBM 350: la primera unidad de almacenamiento basada en discos
La IBM RAMAC 305 (Sistema de Contabilidad con Memoria de Acceso Aleatorio) fue el primer ordenador de venta libre que usaba un disco duro de cabeza móvil, es decir, un disco magnético. Su componente característico era la unidad IBM 350, presentada en septiembre de 1956 y compuesta por 40 a 50 platos con doble lectura/escritura de una cabeza de un solo brazo que se movía arriba y abajo sobre la pila de discos magnéticos. Esos 50 discos podían almacenar una cantidad de información gigantesca para la época: 5 millones de caracteres, que aproximadamente podrían ser 5 MB, aunque en ese momento un carácter era de 7 bytes y hoy lo son de 8, por lo que estaríamos hablando de unos 4,2 MB. La tasa de transferencia era de 8.800 bytes por segundo y cada disco medía 61 cm de diámetro. Dos refrigeradores cuidaban esta maquinaria de lujo, que costaba 10.000 dólares por megabyte.
Mientras tanto, en 1961, IBM inventó cabezales de discos duros que permanecían suspendidos sobre un colchón de aire. Por otro lado, la Byrant Computer 4240 llegó con un disco duro de 90 MB: la cantidad de discos bajó a 24, pero el tamaño de cada uno aumentó a 99,1 cm de diámetro.
En 1962, IBM presentó los 1301 Advanced Disk File, que tenían 25 discos de 60 cm de diámetro y una capacidad de 28 MB. Más tarde, en 1963, llegarían los 1311, de 6 platos de 28 cm de diámetro, con una capacidad de 2,69 MB. Estos discos podían ser extraídos y reemplazados por otros por primera vez en la historia. El 1311 seguiría utilizándose hasta mediados de los años 70.
Las cosas se hacían cada vez más pequeñas y más poderosas. En 1965, año que se cerró en diciembre con el lanzamiento del 2310 Ramkit, llegó un disco único de 28 cm y 1 MB de capacidad, el primero con una bobina de voz. Mientras todo esto sucedía, una compañía cambiaba de nombre y, progresivamente, nos acercábamos a lo que en 1970 sería el nacimiento de Western Digital.
IBM 3340 Winchester: padre del disco duro moderno
Sin embargo, IBM no aflojaba ni ante la competencia férrea que nacía en su propio suelo. En 1973, IBM introdujo el modelo 3340, considerado comúnmente como el padre del disco duro moderno. Esta unidad tenía dos ejes independientes, uno permanente y otro desmontable, cada uno con capacidad de 30 MB. Por esta razón se lo ha llamado “30-30”, denominación que motivó que se lo apodara unidad de disco “Winchester”, por el famoso rifle Winchester “30-30”. Con un sellado interno y una gran mejora de la tecnología llamada “cojinete de aire”, el disco Winchester redujo considerablemente la altura de vuelo, es decir, la separación entre los discos, dejándolos a solo 17 micropulgadas por encima de la superficie. Los discos duros modernos todavía utilizan muchos de los conceptos que esta unidad introdujo por primera vez, y por eso a veces se los sigue llamando unidades “Winchester”.
La llegada de los 5,25 y de los 3,5 pulgadas
En las primeras semanas de la nueva década vimos nacer la primera unidad de disco duro con formato de 5,25 pulgadas. Era 1980 y Seagate lanzaba el ST-506, con cuatro cabezales y 5 MB de capacidad. Aquí se generó un pequeño conflicto: IBM dejó pasar ese primer modelo y optó por el segundo de Seagate, el ST-412, de 10 MB, para incorporarlo a la IBM PC/XT. Una ampliación posterior del ST-412 utilizaba RLL para aumentar en un 50% la capacidad y la velocidad de bits.
En 1983 llegaría el primer disco duro de 3,5 pulgadas, de la mano de Rodime. Tenía 2 platos y almacenaba hasta 10 MB. El cambio de tamaño era generoso. A lo largo de los años 80 hubo lanzamientos y mejoras tecnológicas considerables, como la IBM 3380, el primer disco duro/refrigerador hogareño que podía almacenar hasta 1 GB de datos. Todo un récord. En 1981, WD aseguraba que no llegaba a la industria sin ideas y desarrolló el primer disco duro de chip simple “Winchester”. También aparecerían los primeros discos de 2,5 pulgadas en 1988, de la mano de PrairieTek, que instaló el estándar para la informática portátil.
Más capacidad, menor tamaño: el nacimiento del disco duro moderno
Los años 90 no solo fueron la época dorada de las sitcoms y de las boybands de pop; también fueron la era en la que los discos duros se hicieron masivos y todos comenzamos a poder cambiar aquellos que venían de fábrica con los ordenadores.
En 1991, IBM presentó el 0663 Corsair, con cabezales de película magnetorresistiva (MR), en formato de 3,5 pulgadas y hasta 1 GB de capacidad. Pero fue en 1992 cuando se hizo historia en la evolución moderna: Seagate presentó el Barracuda de 2,1 GB, que giraba a 7200 rpm y rompía la frontera de las 5400 rpm. En 1996, IBM anunció la mayor densidad de almacenamiento: mil millones de bits por pulgada cuadrada. Y para cerrar la década, Seagate lanzó al mercado la familia de discos duros Cheetah, con velocidades de giro de hasta 10.000 rpm.
Los microdrives y más capacidad en menos platos
Estimulados por una mayor innovación en los dispositivos portátiles de todo tipo y siguiendo los experimentos que durante los años 90 lograron HP e Integral Peripherals con discos de 1,3 y 1,8 pulgadas respectivamente, los iPod de 2001 aparecieron con 5 GB de capacidad dentro de un disco de 1,8 pulgadas. A mediados de los años 2000, los discos duros modernos ya habían superado la barrera de las 15.000 rpm y probado el sistema HAMR (grabación magnética con asistencia de láser térmico).
Cuando el SATA ya tenía dos años de edad, Toshiba rompió récords y lanzó un disco duro de 0,85 pulgadas que podía almacenar 2 GB. Luego haría otra versión más amplia, de 40 GB, sobre 1,8 pulgadas. En 2006, el iPod se equipó con un disco de 16 GB fabricado por Hitachi, que para esa época ya tenía en el mercado su disco duro de 500 GB. Desde ahí en adelante, el tamaño y la capacidad han ido en correlativo desarrollo hasta llegar a todo lo que conoces hoy, con discos duros internos y externos de 1 TB, 2 TB y más, cuyos pioneros fueron Hitachi, Seagate y Western Digital.
Velocidades comparadas según los años
A modo de ejemplo sobre cómo han evolucionado los discos duros, observa esta guía que ha redactado Toms Hardware sobre el asunto.
- 1991: a un disco de 40 MB le tomaba 37 segundos leer toda la capacidad de un plato (26 MB).
- 1998: a un disco de 3,2 GB le tomaba 3 minutos y 31 segundos leer toda la capacidad de un plato (1,6 GB).
- 1999: a un disco de 10 GB le tomaba 5 minutos y 37 segundos leer toda la capacidad de un plato (3,2 GB).
- 2004: a un disco de 60 GB le tomaba 18 minutos y 34 segundos leer toda la capacidad de un plato (40 GB).
- 2006: a un disco de 750 GB le tomaba 52 minutos leer toda la capacidad de un plato (200 GB).
- 2012: a un disco de 2 TB le toma 1 hora y media leer toda la capacidad de un plato.
Lo que viene
Lo que viene, o mejor dicho, lo que ya está aquí, son las unidades de estado sólido. No son discos duros si nos basamos en su concepto y funcionamiento, pero sin dudas son el próximo paso en la escala evolutiva, donde las memorias NAND Flash son las reinas del almacenamiento portátil, liviano, eficiente y ultrarápido.
Y es hasta aquí que llegamos por hoy, habiendo recorrido parte de la evolución de los discos duros en cuanto a almacenamiento, velocidad y tamaño. Nos queda pendiente revisar las tecnologías de acceso a la información, los protocolos de comunicación y los componentes mecánicos que han hecho posible esta evolución en un grado más profundo y técnico.