La estereoscopía y sus efectos llevan mucho tiempo entre nosotros. El ojo humano es sorprendente, pero a veces basta con alterar mínimamente las condiciones normales de visión para ver algo completamente distinto. Un ejemplo claro es la ilusión Pulfrich, documentada hace más de noventa años. Para apreciarla solo necesitas unas gafas de sol a las que les hayas quitado una lente.
La demostración clásica de la ilusión Pulfrich consiste en un péndulo y una lente oscura. Cuando el péndulo se mueve, el ojo cubierto por la lente interpreta el movimiento como una órbita, generando una sensación de profundidad. Esto ocurre porque al reducir la luz que llega a la retina, se produce un retraso en el procesamiento de la señal.
El nombre proviene de Carl Pulfrich, un físico alemán que registró el efecto por primera vez en 1922. El efecto también funciona con movimiento circular, así que si no tienes un péndulo a mano, prueba con este vídeo.
Este efecto está bien documentado y se ha utilizado en anuncios como el de Coca-Cola, e incluso en series de televisión como Doctor Who o 3rd Rock From The Sun. Sin embargo, depende mucho del tipo de movimiento, por lo que no resulta práctico a gran escala. ¿Quieres otro ejemplo? Mira este vídeo.
El efecto también puede aparecer de forma natural en personas con cataratas, neuritis óptica o esclerosis múltiple. Se produce por la aparente reducción de la iluminación retiniana en el ojo cubierto, lo que provoca una demora en la transmisión de la señal y una disparidad espacial en los objetos en movimiento. Es como tener diferentes latencias en cada ojo.
Recuerda: para apreciar el efecto debes taparte un ojo con una lente oscura y dejar el otro sin nada. La ilusión es aún más impresionante si intentas la demostración del péndulo en persona.