La mejor fotografía medioambiental de los premios CIWEM 2019
Una selección de las imágenes ganadoras y otras impactantes fotografías sobre el cambio climático, la contaminación y la desigualdad.
Lisandro Pardo|
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Sequías, inundaciones, colapsos de cosechas, agua contaminada, plástico por todas partes. Derrames de petróleo, la temperatura que sube, reclamos alrededor del mundo, políticos sordos. El cambio climático ya está entre nosotros, y los mejores fotógrafos del planeta lo registran un disparo a la vez. Los premios CIWEM a las mejores fotografías medioambientales del año ya tienen a sus ganadores. Las imágenes asombran, conmueven, enfurecen y preocupan.
El cambio climático no espera ni negocia. Va más allá de los presupuestos, de las ideologías, y de lo que puedan transmitir los expertos, o una niña en la ONU. El cambio requiere un cambio. Nuestro cambio. Algunos se aprovechan de la situación, o la ignoran por completo. Otros actúan, y documentan los hechos. Fotógrafos de todo el mundo capturan con una frecuencia cada vez mayor el impacto, el daño, la contaminación, la desesperación.
Eso también se traduce en pobreza, en falta de igualdad, y en pérdida de seguridad alimentaria. Los premios CIWEM 2019 nos enseñan todo esto y mucho más. A continuación, compartimos una humilde selección con los principales ganadores, y otros trabajos que en verdad no tienen desperdicio. Si deseas saber más, no dudes en visitar la galería oficial.
Las fotografías ganadoras
La imagen da escalofríos, pero es por el bien del animal. Los expertos recomiendan cortar el cuerno de los rinocerontes cada 12 o 24 meses para que los cazadores los ignoren. (Neville Ngomane, Limpopo, Sudáfrica. Ganador «Joven Fotógrafo Medioambiental del Año»)
El riesgo de inundaciones en Mumbai es cada vez mayor. Aumenta la temperatura, y el mar avanza. (SL Shanth Kumar, Mumbai. Ganador «Fotógrafo Medioambiental del Año»)
El aumento en el nivel del mar está a punto de sumergir a las islas del archipiélago. (Sean Gallagher, Tuvalu. Ganador «Premio Ambientes Cambiantes»)
El 1 de enero de 2018, Mexicali amaneció como una de las ciudades más contaminadas del mundo. (Eliud Gil Samaniego, Mexicali, Baja California. Ganador «Premio Ciudades Sostenibles»)
Un niño bebiendo agua sucia. El avance de la deforestación reduce la disponibilidad de agua segura, y aumenta el riesgo de enfermedades como el cólera y la fiebre tifoidea. (Dharshie Wissah, Kakamega, Kenia. Ganador «Premio Agua, Igualidad y Sustentabilidad»)
El Bosque de Hambach tiene 12.000 años. Una compañía lo compró para extraer carbón. Sólo queda el 10 por ciento. (J. Henry Fair, Niederzier, Alemania. Ganador «Premio Energía y Acción Climática»)
Limpieza del Bósforo, como parte del proyecto Zero Waste Blue. (Sebnem Coskun, Estambul.)
Una mujer durmiendo cerca del río contaminado. (Amdad Hossain, Dhaka, Bangladesh)
Producimos 380 millones de toneladas de plástico por año. 8 millones de piezas plásticas llegan al océano... por día. (Aragón Renuncio, Ouagadougou, Burkina Faso)
La imagen demandó cinco días de trabajo. La brisa más pequeña hubiera arruinado la toma. (Ian Wade, Somerset, Reino Unido)
Una niña durmiendo en su escuela. El Sahel ha alternado entre sequías y lluvias extremas durante los últimos 35 años debido al cambio climático. (Aragón Renuncio, Ouagadougou, Burkina Faso)
La disponibilidad de peces cae rápidamente, y los pescadores se ven obligados a usar métodos más extremos, lo que acelera la destrucción del entorno marino. Una espiral mortal. (Tran Tuan Viet, Phu Yen, Vietnam)
Miles de personas se acercan a la capital Dhaka (Daca) para buscar trabajo. Muchos terminan cargando carbón sobre sus cabezas. (Yousuf Tushar, Dhaka, Bangladesh)
La gente recorre el vertedero de Sisidol en busca de algo útil para vender. El vertedero es «temporal»... desde hace 14 años. Hoy está a su límite. (Valerie Leonard, Sisdol, Nepal)