La búsqueda de prótesis que imiten las capacidades humanas ha dado un paso de gigante. En los últimos meses se han presentado avances notables, pero simular el tacto seguía siendo un reto complejo. Ahora, un equipo de la Universidad de Linz ha presentado la primera pierna prostética con percepción táctil, un dispositivo que permite al usuario sentir el contacto con el suelo.

La primera pierna prostética con percepción táctil entra en acción
Prótesis

Una prótesis que invierte el flujo de información

Wolfgang Rangger, de 54 años, es el protagonista de esta historia. Hace ocho años, un ataque le causó un coágulo de sangre que lo llevó a perder su pierna derecha. Ahora es el primer usuario de esta pierna prostética con percepción táctil. A diferencia de otras investigaciones, donde el cerebro controla una prótesis, aquí el proceso es inverso. La prótesis actúa como un «simulador de pie» que el cerebro puede interpretar, lo que no solo acelera la recuperación, sino que combate el llamado «Síndrome del Miembro Fantasma».

La primera pierna prostética con percepción táctil entra en acción
Rangger con la prótesis. Puede correr, escalar y montar en bicicleta.

El mecanismo detrás de la sensación

El desarrollo, liderado por el profesor Hubert Egger, implicó una cirugía para redirigir las terminales nerviosas del pie hacia el muslo, cerca de la superficie de la piel. Además, seis sensores especiales instalados en el pie artificial se conectan a estimuladores en el muñón, transmitiendo información táctil al cerebro.

La primera pierna prostética con percepción táctil entra en acción
Los seis sensores que transmiten la información al cerebro de Rangger

Rangger afirma que puede sentir hormigón, arena, grava, césped y hasta pequeñas piedras al caminar. En sus propias palabras: «Se siente como si tuviera el pie de nuevo».

Adiós al dolor fantasma

Como si eso fuera poco, Rangger dejó de sentir dolor a los pocos días de la operación y de usar la prótesis. Antes, sufría dolores intensos que requerían morfina. El profesor Egger explica que el dolor fantasma es el cerebro incrementando su sensibilidad mientras busca información sobre la extremidad perdida. La prótesis actúa como una señal de «¡estoy aquí!», lo que reduce ese malestar.

El costo actual de esta prótesis es elevado, entre 10 mil y 30 mil euros, pero se espera que disminuya con el tiempo.

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