El debate sobre ralentizar el desarrollo de los modelos de IA fronterizos no ha detenido por ahora la expansión de los centros de datos. Los especialistas del sector no detectaban un impacto inmediato en la demanda el 16 de septiembre de 2026, mientras las empresas siguen planificando capacidad para los próximos años y las cargas de trabajo de nube, inferencia y uso empresarial mantienen su peso.
La discusión comenzó después de que Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, pidiera el 12 de septiembre ralentizar el ritmo de mejora de las capacidades de los modelos. Sam Altman y Elon Musk respaldaron la dirección de la propuesta, y Demis Hassabis también la consideró adecuada para el momento. El planteamiento se refiere al ritmo del desarrollo fronterizo, no a detener toda la actividad de los centros de datos.
Por qué el freno de la IA no detiene automáticamente la expansión
La demanda de centros de datos no depende de una sola tarea. El entrenamiento de los modelos más avanzados es una de las fuentes de consumo, pero comparte espacio con servicios en la nube, aplicaciones empresariales, transformación digital y la inferencia: el proceso mediante el cual un modelo ya entrenado genera respuestas para los usuarios.
Andrew Power, consejero delegado de Digital Realty, señaló el 15 de septiembre que el crecimiento de la nube y la transformación digital ajena a la IA siguen siendo grandes motores para su negocio. La empresa también presenta una exposición relativamente limitada al entrenamiento de modelos fronterizos.
Anthony Wanger, inversor y asesor de Regnaw Capital, interpretó las llamadas a moderar el ritmo como una cuestión de acompasar el desarrollo, no de abandonarlo. Esa diferencia importa: una menor velocidad de entrenamiento podría afectar a determinados proyectos, pero no elimina las necesidades de capacidad asociadas a los servicios que ya funcionan ni a los modelos que las empresas continúan utilizando.
| Segmento de demanda | Exposición a una ralentización del entrenamiento fronterizo | Qué mantiene la demanda |
| Entrenamiento de modelos fronterizos | Es el segmento más directamente expuesto | Nuevos ciclos de desarrollo y capacidad específica para entrenar modelos |
| Inferencia de IA | Puede seguir creciendo aunque el entrenamiento avance más despacio | La ejecución de modelos para usuarios requiere capacidad distribuida y cercana a ellos |
| Servicios en la nube | No depende exclusivamente del entrenamiento fronterizo | El crecimiento de la computación en la nube sostiene nuevas necesidades de capacidad |
| Cargas empresariales | Mantienen una demanda diferenciada | La digitalización de empresas continúa utilizando centros de datos |
| Capacidad financiada o en construcción | Es menos sensible a un cambio inmediato de planes | Los compromisos y los plazos de construcción se extienden durante meses o años |
El entrenamiento fronterizo es solo una parte de la demanda
John Andril, responsable de inteligencia de mercado especializada en infraestructuras críticas en Avison Young, estima que el entrenamiento de modelos fronterizos representa entre el 10 % y el 20 % de la demanda actual y prevista de centros de datos. La cifra es una estimación de Andril, no una cuota sectorial consolidada.
Incluso si esa actividad perdiera impulso, seguirían en funcionamiento otros motores. La inferencia puede crecer a medida que más usuarios incorporen sistemas de IA a sus productos y servicios, y su arquitectura exige repartir capacidad en ubicaciones próximas a los usuarios finales. La nube y las cargas empresariales añaden otra capa de demanda que no desaparece porque los laboratorios moderen la velocidad de sus nuevos modelos.
Además, una pausa coordinada entre todos los laboratorios sería difícil de aplicar. Los especialistas del sector consideran improbable que empresas competidoras de distintos países adopten al mismo tiempo una moratoria voluntaria, especialmente sin una adhesión equivalente de las compañías chinas.
Los proyectos comprometidos tardan en reflejar un cambio
El calendario de los centros de datos tampoco responde con la rapidez de un lanzamiento de software. La nueva capacidad suele contratarse meses o años antes de entrar en funcionamiento, y los especialistas consultados describen como ya financiada o en construcción buena parte de la infraestructura prevista para los próximos cinco a diez años.
Eso amortigua el efecto inmediato de cualquier cambio en el ritmo de entrenamiento. Un proyecto con financiación, permisos, suministro eléctrico y obras en marcha no desaparece automáticamente porque un laboratorio anuncie una estrategia más prudente para sus próximos modelos. El impacto, si llega a trasladarse a la infraestructura, tendría que aparecer en decisiones posteriores de contratación, inversión y construcción.
La propia presión física de la expansión ayuda a explicar el desfase. En Estados Unidos, algunas solicitudes de conexión a la red eléctrica afrontan esperas de hasta siete años. El cuello de botella no está únicamente en cuántos chips quieran comprar los laboratorios, sino también en dónde pueden instalarse, cuándo recibirán energía y cuánto tardará en estar lista la capacidad.
Las previsiones siguen apuntando al crecimiento, con escenarios distintos
Las proyecciones disponibles no describen un único futuro. Una previsión sitúa la demanda mundial de centros de datos en torno a 92 GW en 2027 y maneja escenarios de crecimiento anual compuesto de aproximadamente el 14 %, el 17 % y el 20 % entre 2025 y 2028.
Otra estimación, centrada en Estados Unidos y solo en la potencia de los centros de datos destinados a IA, calcula un posible aumento desde 4 GW en 2024 hasta 123 GW en 2035. Son magnitudes con geografías, horizontes y metodologías diferentes; sirven para mostrar la escala de la expansión prevista, no para formar una única cifra global.
La conclusión práctica es menos espectacular, pero más útil: una ralentización del entrenamiento fronterizo podría cambiar la composición de la demanda antes que su volumen total. La inferencia, la nube, las cargas empresariales y los proyectos ya comprometidos mantienen la actividad mientras el sector decide si las llamadas a moderar el desarrollo se traducen en cambios concretos de inversión.