Los chips de radiofrecuencia de las etiquetas RFID, señalados como el reemplazo del código de barras, pueden ser una amenaza para la privacidad e incluso capaces de transportar virus. Un chip de identificación de estas etiquetas puede destruir u ocasionar daños a la base de datos de la cual lee información.

La tecnología RFID representa una potencial amenaza de virus
La tecnología RFID representa una potencial amenaza de virus

El experimento de la Universidad de Ámsterdam

Científicos de la Universidad de Ámsterdam, liderados por Andrew Tanenbaum, crearon un chip infectado con un virus y lo utilizaron en varias pruebas. El resultado fue que la base de datos de identificación de las etiquetas RFID terminó infectada. Antes de este estudio, los partidarios de la tecnología RFID daban por hecho que los chips no podían infectar el software que corre detrás del sistema.

En su investigación, los científicos descubrieron que si ciertas vulnerabilidades están latentes en el software de RFID, una etiqueta o un chip RFID puede infectarse (de manera intencional o no) con un virus, y este puede infectar la base de datos de RFID. Una vez que la base de datos está infectada, es cuestión de tiempo y de uso antes de que otras etiquetas puedan resultar infectadas.

Escenarios posibles y la postura de los investigadores

El grupo que realizó estas pruebas admite que, para muchos, sus pruebas son puramente teóricas y que resulta difícil que todo lo que anuncian pueda suceder. Sin embargo, los académicos han presentado en su paper varios escenarios en los que las infecciones pueden llegar a darse. Sin dudas, el más terrorífico de todos es el ejemplo de una aerolínea: un virus podría usarse para infectar el sistema de detección de equipajes y lograr esconder cargas potencialmente peligrosas.

También se pueden pegar o inyectar etiquetas RFID con virus en gatos o perros para que ayuden a identificar a sus dueños o su ubicación. En todos estos escenarios posibles, la mera infección de etiquetas es el caso más “benigno” posible.

Sin embargo, Tanenbaum se apresuró a aclarar que el único fin del estudio es demostrar que la tecnología RFID es muy buena, aunque perfectible, y llamó a mejorar su seguridad. De ninguna manera la descarta ni pide su fin.

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